Dalí, Breton, Miró, Ernst, Magritte o Delvaux entendieron el sueño como una herramienta de experimentación que les condujo a ampliar la realidad más allá de lo explícito y de lo que el ojo es capaz de percibir. Una exposición en el Museo Thyssen incide en la relación entre el sueño y el surrealismo proponiendo por primera vez una muestra que aborda monográficamente dicha temática.
Dividida en ocho secciones y, a su vez, en dos plantas, la exposición
El surrealismo y el sueño del
Museo Thyssen permite contemplar 163 obras firmadas por Dalí, Breton, Miró, Ernst, Magritte o Delvaux.
Se trata de la primera muestra que aborda monográficamente esta temática no exenta de
complejidad por la dificultad de dar a conocer al visitante, instruido o no en el surrealismo, una corriente artística cuyo propósito radica en sobrepasar lo real, lo que engrandece la visión imaginaria de quienes lo practican, pero repercute en la buena acogida de sus propuestas, ya sea por la exigencia que se deriva de comprender lo que representan o por la extrañeza que emana de su mensaje.
Aunque el surrealismo se ha visto reforzado entre el público general tras el éxito cosechado por la exposición dedicada a
Salvador Dalí en el Museo Reina Sofía, no deja de percibirse una cierta desconexión entre las obras enmarcadas en este movimiento y quien las contempla, ya sea por falta de formación, de actitud crítica o de sensibilidad por parte del observador.
No ayuda a ese propósito el hecho de desposeer a las obras de unas cartelas explicativas con más información sobre la obra a la que acompañan, aunque compense la lectura del libreto que puede cogerse a la entrada de la
exposición, y cuya lectura se hace necesaria para abordar con más conocimientos el recorrido. También puede ser recomendable adquirir una audioguía.
A sabiendas de las posibilidades de las obras surrealistas, que no se conforman sólo con ser observadas, sino que necesitan del espectador para completar lo que subyace de ellas, el Thyssen propone un amplio recorrido en el que reúne
pintura, dibujo, fotografías,
esculturas y
vídeo instalaciones.
Obras de Henri Rousseau,
De Chirico y Odilon Redon forman parte del espacio dedicado a aquellos que abrieron el camino de los sueños. A ellos les sigue otra sala en la
El hombre invisible, de Dalí, se disputa la atención de los presentes con fotografías de
Brassaï y una escultura de
Max Ernst, entre otras piezas.
La conversación infinita es el título del tercer ámbito en el que está dividida la muestra y en el que el gran formato de la obra
Mujer en la noche de
Joan Miró acapara las miradas, lo mismo que las pinturas de Magritte tituladas
El arte de la conversación.
En
Más allá del bien y del mal aguarda Giacometti y su escultura
Mujer degollada y el lienzo de Dalí
Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar.
El omnipresente sueño y las posibilidades de ahondar en
la sensualidad y el erotismo más allá de la censura o imposiciones de la vida consciente permite dar rienda suelta al espíritu creativo de los artistas representados en este espacio como Dora Maar –
Piernas I y II- o Man Ray –
Piscis. La mujer y su pez-.
En la planta baja del Museo Thyssen aguardan las secciones siete y ocho dedicadas, respectivamente, a
Paisajes de una tierra distinta y
Turbaciones irresistibles, en la que destaca
Mensaje del bosque, de Toyen, y
El cabo de las tempestades, de
Magritte, por abordar la otra cara del sueño, la pesadilla.
Información sobre la exposición:Lugar: Museo Thyssen.
Fechas: del 8 de octubre al 12 de enero.
Horario: de martes a domingo de 10:00 a 19:00 horas.
Entrada: 10 euros.