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Ivo Fornesa: El castillo de Saint- Chartier

RESEÑA

Domingo 13 de octubre de 2013
Ivo Fornesa: El castillo de Saint- Chartier. RBA. Barcelona, 2013. 336 páginas. 18 €

La literatura tiene grandiosas cualidades para ambos protagonistas de la relación que se establece en un libro entre autor y lector. El primero puede, gracias a su habilidad, crear paisajes, personajes, ciudades, y lo que une todo, una historia que contar. El segundo, gracias a la capacidad de transmisión del primero se transporta a esos lugares, quiere u odia a esos personajes y transita por esas ciudades. En el caso de la novela que nos ocupa, la cosa se simplifica. El castillo de Saint-Chartier existe en la realidad, en la tranquila región francesa de Berry. Así, las diferentes vivencias que se relatan y sirven de trasfondo a la trama principal, son las que el autor ha vivido en persona, y como guinda del pastel, el mismo es el dueño y habitante del castillo. Pocas veces se tiene la oportunidad de leer una novela con estas características externas y que tanto la condicionan.

Puede que algún lector de esta reseña se extrañe por un inicio tan difuso de esta aproximación e incitación a la lectura del libro, pero uno de los principales problemas que plantea ahondar en los entresijos de este volumen es que se trata de una novela negra. Un castillo, un asesinato y la resolución del crimen. Es fácil entender que es muy limitada la información al respecto que se puede ofrecer, sin destripar el desenlace.

A pesar de todo, es posible adelantar unas pinceladas. En primer lugar, tenemos un imponente castillo, en una tranquila localidad de menos de un millar de habitantes, donde la calma es un elemento más del paisaje. En la fortaleza de Sain-Chartier habita Carlos Shenann, multimillonario argentino de origen irlandés, sobre el que pende siempre la duda sobre el origen de su fortuna. Él y su familia se embarcan en la ingente tarea de adaptar el castillo a la vida moderna, y durante la fiesta de inauguración aparece muerto su propietario. Como diría algún inglés, es muy poco cortés morirse en la fiesta en la que uno es anfitrión. Aunque inicialmente la culpa de su asesinato cae sobre el bon vivant Laurent de Rodergues, será éste, tras ser exculpado, el que se encargue de comenzar las pesquisas para dar con el verdadero asesino.

Lo cierto es que cuando en una población tan pequeña se empieza a investigar sobre las días y venidas de sus habitantes, sus relaciones de vecindad y lo que no es vecindad, o los rencores que hibernan en estado latente en algunos, la ponzoña empieza a salpicar por doquier. Este es otro aspecto más de la novela que hace interesante y apetecible desenredar la madeja, muy enmarañada, que hay alrededor de la muerte de Carlos Shenann.

Sin duda, el bagaje vital de Ivo Fornesa contribuye a que la novela esté salpicada de detalles que hacen más apasionante aún conocer el desenlace de este misterio. Paracaidista, geógrafo, editor y un largo etcétera de labores desempeñadas que le han dotado de una riqueza cultural perfectamente plasmada. Una primera novela de este género de lo más acertada que dará pie a nuevas obras literarias.

Por Jorge Pato García

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