Santiago López Castillo | Domingo 13 de octubre de 2013
No me pregunte nada que me opongo. Así, por sistema. Esa era (y es) la dialéctica del diputado comunista José Luis Centella, que, desde tiempos de Aznar, siempre fue la negación del todo por el todo, con su obsesión de ir contra el mundo mundial expresado en su hablar disléxico, pobre. Se está poniendo las botas -en su forma de hacer oposición- con la “derecha extrema”, que él llama. Le imita el PSOE, al que Cayo Lara, qué callo de podólogo, por estrategia, denuncia por copiar a la izquierda plural y singular.
Sinceramente, echo de menos a Julio Anguita, que reconozco fue una de las mentes más honradas que han pasado por el Congreso de los Diputados e incluso Carrillo, honoris causa con muchas causas y, por tanto, con un pasado tenebroso.
Pero los socialistas se han instalado en la algarada. Y no se apean. Lo saben todo. (Menos cuando estuvieron gobernando). Pero no me pregunten que me opongo. Hasta sin revisar los papeles de los presupuestos del Estado, que son un tocho, sólo que se condensan en un pendrive, los descalifican con la monserga de antisociales, enemigos de lo público, ora pro nobis, sancta Dei Génetris. Amen. Y luego las pensiones, los recortables de papel, sin acordarse de cuando Zapatero las congeló. Pero es que no hay dinero. Bueno, se lo llevaron crudo Bárcenas y Rajoy, o sea, el PP. Es la respuesta socorrida. El presidente del Gobierno ha dado órdenes de no entrar al trapo. Y como la oposición manda menos que la Tomasa en los títeres, pues ahí están, prietas las filas, PSOE, IU, CiU + PNV (España nos succiona, nos oprime, son unos fascistas, bla, bla, bla…, una chusma que no quiere hablar español pero sí, claro, en sus lenguas autóctonas e incluso en inglés antes que en el idioma oficial del Estado español porque, de lo contrario, habrían de enjuagarse la boca con perborato, sin saber que la definición Estado español la acuñó Franco en Burgos terminando la guerra civil.
Este exordio, que podría ser más largo que un día sin pan, viene a confluir en que la alteración, gresca o encanallamiento es un mal ejemplo a nivel internacional con una crisis de caballo como la que tenemos y que los hoy críticos negaban. Me produce tristeza que irredentos, incendiarios y cafres, por qué no, agiten los vientos con tal de derribar la nación más vieja de Europa. Entre esta horda está el grupo Intereconomía en permanente acoso al Gobierno del Partido Popular al no concedérsele -según mis informaciones- ciertas prebendas en las ondas, de modo que han contratado a un certero David en la onda para derribar a Goliat.
PD.- La SER sigue siendo una de las aspiraciones ministeriales de este Gobierno para salir en los medios, y, después, “El País” remata la jugada. Leña al mono que es de trapo. (¿Alguien ha reparado en que lo que Cataluña hace es una traición tras el juramento o promesa del cargo?)