Opinión

Las Fuerzas Armadas y la defensa de España

Lunes 14 de octubre de 2013
Este pasado fin de semana, con el Día de la Fiesta Nacional como telón de fondo, el Príncipe apelaba ayer a celebrar “lo que nos une”, en una clara alusión al desafío secesionista planteado por el nacionalismo. Los mensajes de unidad y concordia posteriores no son nuevos, aunque sí lo fueron las formas, algo diferentes a cuando el Rey presidía este acto. Tampoco fue novedosa la austeridad que caracterizó a la parada militar, acorde con los ajustes en el presupuesto de defensa. En la última Pascua Militar, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, hacía un atinado elogio de las Fuerzas Armadas, afirmando que cumplen “calladamente su labor y mantienen el ánimo firme y sereno sin atender a absurdas provocaciones”

Con estas palabras, se resumía en una sola frase lo que viene siendo el comportamiento del Ejército: llevar a cabo lo que se le encomienda de un modo tan ejemplar como abnegado. Los españoles tienen buena opinión de sus Fuerzas Armadas. Es algo ganado a pulso; basten si no los ejemplos de las misiones en el extranjero o del magnífico trabajo desempeñado por la Unidad Militar de Emergencias -UME-, con misiones tan destacadas como la del terremoto en Lorca.

La discreción militar alcanza también a las provocaciones venidas del nacionalismo, a tenor de las alusiones a una “amenaza militar” en Cataluña por parte de Artur Mas. También ahí las Fuerzas Armadas han sabido estar a la altura de unas circunstancias en las que su silencio ha sido la mejor respuesta a semejante desafuero. Y todo ello con un presupuesto cada vez más exiguo y unas dificultades económicas que se traducen en pérdida de efectivos y menoscabo de material. En este sentido, conviene recordar que las cuestiones de defensa no se pueden improvisar y que, pese la demagogia de algunos y los ajustes que impone la crisis, es imprescindible dedicar a las Fuerzas Armadas la atención que merecen.