Sociedad

Un español, premiado por una investigación que mejora el diagnóstico de la apnea

Gonzalo César Gutiérrez, alumno de doctorado del Grupo de Ingenería Biomédica de la Universidad de Valladolid

Sábado 19 de octubre de 2013
La Federación Internacional de Ingeniería Médica y Biológica -IFMBE en sus siglas en inglés- reconoció en septiembre a Gonzalo César Gutiérrez, de la Universidad de Vallodolid, con el primer premio de la Young Investigator Competition celebrada en el marco de la XIII Conferencia Mediterránea de Ingeniería Médica y Biológica y Computación por una investigación basada en la combinación de algoritmos matemáticos que ayuda a mejorar y agilizar el diagnóstico del síndrome de apnea-hipopnea.

¿En qué situación se encuentra a día de hoy el método de diagnóstico estándar teniendo en cuenta que su trabajo propone mejorarlo y agilizarlo?
El método de diagnóstico actual, la polisomnografía nocturna, es muy complejo técnicamente hablando. Requiere que el paciente pase al menos una noche en una unidad del sueño especializada, fuera de su entorno de sueño habitual, con un elevado número de sensores colocados por todo su cuerpo, incluyendo electrodos en la cabeza, para registrar el electroencefalograma, y electrodos en el pecho, para registrar el electrocardiograma. Además, el equipo necesario para realizar la polisomnografía tiene un elevado coste y, por si fuera poco, una vez realizada la prueba, los médicos deben inspeccionar los registros fisiológicos de cada paciente durante unas tres horas para alcanzar un diagnóstico. Todas estas limitaciones, junto con la escasa disponibilidad de unidades especializadas, hacen que la lista de espera para realizar la prueba diagnóstica sea muy larga. Cuando en el Grupo de Ingeniería Biomédica (GIB) de la UVA hablamos de mejorar y agilizar el diagnóstico, nos referimos a encontrar una forma menos compleja y más automatizada de llevarlo a cabo.

Su investigación propone una combinación de algoritmos matemáticos avanzados mediante el uso de la señal de flujo aéreo. ¿En qué consiste?
El método que hemos utilizado en el GIB combina 5 modelos matemáticos (o clasificadores) que de manera individual no alcanzan un rendimiento especialmente alto, pero que juntos logran una gran precisión diagnóstica. De esta forma, aunque un paciente pueda ser mal clasificado por uno de los modelos, los demás pueden corregirlo y clasificarlo correctamente. En el caso de los pacientes utilizados en nuestro estudio, se ha alcanzado casi un 93 por ciento de precisión diagnóstica.

Según lo que propone, este método podría hacerse desde el propio domicilio del paciente. ¿Es una ventaja?
Que la prueba diagnóstica se realice eficazmente en el propio domicilio del paciente es una gran ventaja por varios motivos. En primer lugar, el entorno de sueño del paciente es el habitual y, por tanto, los datos que se obtienen de la prueba se acercan más a la realidad del “noche a noche” que vive ese paciente. Además, como ya he comentado, los medios para realizar la actual prueba diagnóstica son escasos, por lo que en muchas ocasiones los pacientes se ven obligados a desplazarse fuera de su ciudad de origen para poder someterse a la prueba, que en ocasiones ha de repetirse por más de una noche.

¿De qué otras ventajas es posible hablar?
Un método de diagnóstico más sencillo y más automatizado como el que proponemos tendría como primera consecuencia la reducción de listas de espera y, por tanto, la disminución del tiempo hasta que el paciente tenga un diagnóstico y pueda acceder al tratamiento, lo que equivale al aumento de su calidad de vida. Asimismo, el equipo portátil necesario sería mucho más barato que el requerido para la prueba estándar, suponiendo un gran ahorro económico. Por otro lado, se reduciría el número de horas que el médico especialista dedica a casos que, al final, resultan claros, pudiendo dedicar ese tiempo para otros casos más complejos que requieran de un estudio del sueño completo. Por poner un ejemplo, los médicos de atención primaria podrían encargarse en primera instancia de atender a los pacientes con sospecha de apnea del sueño y, en función del resultado de la prueba domiciliaria, derivar al especialista solamente aquellos casos más complejos.

¿De qué depende su futura aplicación? ¿Qué pasos debe seguir una investigación o estudio como este?
Aunque nuestro primer paso ha sido muy bueno, lo cierto es que aún hay margen de mejora. Para ello, la siguiente etapa va a ser, está siendo, testar nuestra metodología en una base de datos más amplia, ya que cuando se comenzó el estudio contábamos con registros de flujo aéreo de unos 100 pacientes y ahora disponemos de más de 300. La futura aplicación de nuestra metodología dependerá principalmente de que se pueda seguir contando con financiación para concluir el estudio y de que las instituciones del ámbito de la salud, tanto públicas como privadas, se den cuenta de los beneficios de nuestra propuesta.

Este trabajo forma parte de su tesis doctoral, que desarrolla en el Grupo de Ingenería Biomédica. ¿Qué conocimientos exige esta especialidad?
El GIB de la Universidad de Valladolid es un equipo multidisciplinar formado por ingenieros de telecomunicación y médicos especialistas. Aunque obviamente es necesario que los ingenieros tengamos un cierto grado de conocimientos médicos, nuestra labor es esencialmente técnica y enfocada al tratamiento de señale, en este caso fisiológicas. Para la parte clínica contamos con el apoyo fundamental de prestigiosos neumólogos, oftalmólogos o neurólogos, dependiendo de la línea de investigación.

En una situación tan complicada como la que atraviesa la ciencia en España, ¿la biomedicina y/o la ingeniería biomédica adolecen igualmente de una mayor consideración? ¿Qué perspectivas de futuro tienen los estudiantes e investigadores?
Si por mayor consideración hablamos de escasez de recursos económicos, la respuesta es sí. La ingeniería biomédica tiene un potencial como motor económico reconocido en todo el mundo y creo que, en general, no se está apostando lo suficiente por ella en España. Si esta circunstancia no se revierte, me temo que el destino de la mayoría de los actuales investigadores, cuya formación ha costado tanto a la sociedad española, estará fuera de nuestras fronteras y su talento será aprovechado por otros países.

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