Martes 15 de octubre de 2013
La reunión ayer lunes del Comité Ejecutivo del PP tuvo como punto principal la financiación autonómica a la carta, tema éste más propio de un partido nacionalista que del PP. Especialmente llamativa resulta la postura de Ignacio González, quien aseguraba que reclamaría para la Comunidad de Madrid un trato fiscal diferente si Cataluña obtenía algo similar. Se quejaba, además, de la diferencia existente entre lo que Madrid aporta a la caja común y lo que percibe a cambio, sin reparar en que con ello se mimetiza con el discurso victimista de Artur Mas y Oriol Junqueras.
Ignacio González confunde la geometría con la aritmética. Personas, que no territorios; ése y no otro debería ser el argumento de cabecera de cualquier político en este momento. Más, si cabe, con la atmósfera tan enrarecida que hay por mor del desafío secesionista. Hablar de balanzas fiscales es perder el norte en detrimento de la solidaridad fiscal y la cohesión territorial. Si el señor González se hubiese limitado a pedir más inversiones para su comunidad autónoma, nadie tendría razón alguna para criticarle. Tampoco si hubiese sugerido -como parece que quiso decir, aunque sin mucha fortuna a la hora de expresarse, su compañera Alicia Sánchez Camacho- unos índices correctores o factores de reequilibrio al modo de los länder alemanes. Pero las amenazas y el victimismo deben erradicarse de una vez por todas del discurso político, tanto de unos como de otros.
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