Martes 15 de octubre de 2013
Finalmente, la Policía Nacional pudo ayer detener en Pamplona a Luis Goñi, condenado a seis años de cárcel por colaboración con banda armada. Para ello, tuvo que sortear la muralla humana que simpatizantes de ETA habían montado para impedir la detención, en un hecho flagrante de obstrucción a la justicia, muy del estilo de lo que hacían los nazis en los años treinta para proteger a sus matones convictos. Se da la circunstancia de que entre los participantes se hallaban cargos electos de Amaiur, cuya actuación fue más que activa. Es sólo un ejemplo más de cómo la izquierda abertzale sigue siendo la misma de siempre, haciendo el caldo gordo al entorno de ETA cada vez que hay ocasión.
El tal Luis Goñi acusaba a la Policía de “detener a ciudadanos vascos por defender los derechos de este pueblo”, al tiempo que repetía machaconamente los manidos argumentos de “fuerzas represoras” “ conflicto con los estados español y francés” y demás despropósitos. El nacionalismo vasco en su conjunto -no sólo Bildu o Amaiur- debería tener claros una serie de conceptos, entre otros que ser vasco y español es la misma cosa y que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están sujetos al imperio de la ley, con independencia del lugar donde lleven a cabo su cometido. Y una de sus tareas es la de cumplir y hacer cumplir la ley; en este caso, detener a una persona condenada por colaborar con ETA. Una detención, dicho sea de paso, en la que si en algo se ha excedido la Policía Nacional ha sido en sus contemplaciones con quienes no hacían sino obstruir a la justicia y, de paso, dar cobertura al entorno de ETA –ambas actuaciones constitutivas de delito.
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