Javier Cámara | Jueves 17 de octubre de 2013
La famosa frase “El fin justifica los medios” atribuida históricamente a Nicolás Maquiavelo (hay quien se la apunta al teólogo alemán Hermmann Busenbaum) ya tiene una sentencia en la Administración de Justicia española que avala tal afirmación. Si para no entorpecer el diálogo de unos políticos con la banda de asesinos de ETA está justificado que un policía se “chive” de una operación de la Guardia Civil encaminada a la detención de varios de estos terroristas, España tiene un problema ético y moral muy serio o somos todos unos ignorantes.
El fallo de la Audiencia condena a los policías Pamies y Ballesteros por revelación de secretos, pero no por colaboración con banda armada. El matiz debe ser relevante para un juez, pero no para el común de los mortales, que no entiende cómo se puede exculpar a los autores de un “soplo” que evitó que fuera desmantelado el aparato de extorsión de ETA, es decir, los que se encargaban de amenazar de muerte a los vascos que no querían pagar el llamado “impuesto revolucionario”. Si ayudar a que unos asesinos no sean detenidos no es “colaborar” con ellos, la Justicia española tiene que hacer un gran ejercicio didáctico con la ciudadanía o nos ponemos todos a estudiar Derecho.
Entonces, “chivarse” es “revelar un secreto”, pero no “colaborar”, aunque este hecho suponga una ayuda inestimable a que los malhechores consiguieran su fin. Es cierto que los terroristas que tenían que ser detenidos en ese momento fueron puestos en manos de la justicia días después, pero también es verdad que no se recuperó el dinero de la extorsión. Unos 54.000 euros que “colaboraron” seguramente para que ETA siguiera con sus planes. Hila fino, pues, la Audiencia Nacional para justificar una acción, para muchos injustificable, que se lleva a cabo con el magnánimo fin último del proceso de paz.
Mucho se ha escrito ya sobre la sentencia del caso Faisán y mucho se ha desglosado cada uno de los puntos que el dictamen de la Audiencia Nacional ha emitido sobre uno de los puntos más controvertidos en el final de la última legislatura de un Zapatero que, junto a Rubalcaba, entonces ministro todopoderoso de Interior, ya puede respirar tranquilo. Aun así, el primero se quedó sin su Nobel de la Paz y el segundo tiene un problema, mintió. La Audiencia Nacional, aunque no ha mirado para arriba en el escalafón, le ha llevado la contraria al decir que sí hubo “chivatazo”.
Y digo yo: ¿Una sentencia casi política sin responsables políticos? ¿Aquí tampoco hay ‘X’? ¿Dónde queda Rubalcaba, que dijo hasta la extenuación que no había “chivatazo”? ¿Tampoco tiene una responsabilidad el responsable entonces de Interior? Y más grave, ¿cuántos presos amigos de ETA deberían salir a la calle si se “reentiende” la definición del término “colaboración con banda armada”?
Ya puestos a “reentender” términos, por qué no pedir que “revelar un secreto” sea también “colaborar”. A fin de cuentas, así lo entendemos casi todos. Y como hacer esto último no es punible si se hace en aras de la paz, me pregunto: ¿por qué se les ha condenado, por qué no han dejado en libertad a los “soplones”? Total, eran unos mandados.
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