Luis María ANSON | Viernes 18 de octubre de 2013
María Dolores de Cospedal ha hecho lo que no han sabido hacer Rajoy, Arenas o Rato: llevar a los tribunales a Luis Bárcenas, acusándole de diversos delitos relacionados con la utilización de sus papeles.
El extesorero no solo se ha reafirmado en sus acusaciones hablando desde la cárcel por videoconferencia sino que ha especificado las cantidades en B aportadas a Cospedal y al partido. Aunque Bárcenas va perdiendo credibilidad a chorros, corresponde al juez decidir si lo que dice es verdad o forma parte de la operación chantaje para que el Partido Popular le encubra en su enriquecimiento descomunal. La clave de ese enriquecimiento está en las cuentas suizas. El juez investiga a fondo quién o quiénes están relacionados con esas cuentas. A Ángel Sanchís, por ejemplo, no le llega la camisa al cuerpo.
María Dolores de Cospedal ha dicho ante el juez lo que debía decir: que son falsas las afirmaciones de Luis Bárcenas y que el extesorero maniobra para encubrir sus negocios presuntamente ilícitos. En su declaración ha demostrado serenidad y seguridad.
María Dolores de Cospedal se ha ganado el aplauso de los militantes del partido. Frente a los que no han hecho nada, ella ha plantado cara al extesorero y ha demostrado no temerle. Sabe que el punto débil de Bárcenas se encuentra en sus copiosas cuentas de Suiza y está a la espera de que los cómplices de Bárcenas se vean obligados a dar la cara y se aclare el meollo de todo este asunto: cómo se ha producido el enriquecimiento del extesorero.
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