Opinión

El tricornio de Tejero

José Antonio Ruiz | Viernes 18 de octubre de 2013
Razón de Estado y estado de la Razón. Si a día de hoy Cataluña todavía no es el Tercer Cielo del que habla Pablo de Tarso en la Segunda carta a los corintios, es porque la mayoría de los residentes en el cortijo pujoliano de Arturo, Oriol, Pere y Alicia mon amour no lo han deseado suficientemente, pues llegado el caso no hubiera habido inquisidores con puñetas ni aguerridos tercios de infantería capaces de impedirlo.
Si no lo son y se dedican a ir por las esquinas gimiendo y llorando en este valle de lágrimas, es porque aun habiéndolo deseado la mayoría del rebaño en un suponer, han andado tan justitos de conexiones neurales como para ser incapaces de entronizar a un jefe de la tribu que no fuese un tratante casposo de ganado salido de un espagetti western de serie B.
En el infausto recuerdo queda el glorioso exabrupto del ex alcalde socialista de Getafe, un tal Pedro Castro, cuando se preguntó en voz alta «porqué hay tanto tonto de los cojones que vota a la derecha», pero olvidó girar la vista a la zurda cerril y al nacionalismo ultramontano.
Cuando el fin justifica los medios. Si en Vascongadas el Faisán se ha quedado en gorrión porque el señor juez del chivatazo no ve en la “pasma” mala intención ni parece mostrar ningún interés por conocer la identidad de Míster X, es porque la razón de Estado ha vuelto a derrotar al estado de la Razón, como en los años de plomo. Las razones de conveniencia política sientan jurisprudencia como circunstancia atenuante de la responsabilidad criminal.
Sin duda trae peores consecuencias ser un ciudadano honrado pero desmemoriado que olvida renovar el ticket de la zona azul, que ser poli soplón y dedicarse a entrar y salir de las herriko tabernas para disuadir a los recaudadores etarras que administran la pasta conseguida bajo amenaza de tiro en la nuca a fin de que se abstengan de cruzar la frontera para evitar que los polis buenos les detengan con las bolsas de fardos de billetes colgando del dedo del gatillo.
Pero no he venido aquí a hablar de ETA sino de la TETA nacionalista, allí donde tanto listo acude presto a mamar, como en el mito de Rómulo y Remo sorbiendo el calostro de la loba Luperca. Cuando los medios (la matraca de la independencia) justifican el fin (vivir del cuento), y no al revés.
El Tea Party catalanoide ha puesto precio a la liberación de la España secuestrada, como las hijas de Leucipo: 9.375 millones de euros, que bien pudiera ser el Gordo del próximo Sorteo de Navidad. Ya iba siendo hora de que dejáramos a un lado los sobreentendidos y comenzáramos a entendernos.
Para esto no había ninguna necesidad de que mi tocayo José Antonio Durán y Lérida, que sufre mal de amores convergentes, se pusiera estupendo advirtiendo a Mariano que la declaración unilateral de independencia está al caer, como el calvo de la Lotería, como no haga algo para evitarla.
Un calvo con dos cojones es capaz de todo lo que se proponga, pues no tiene nada que perder. Pero Durán, al que le brilla la molondra como si se la hubiera encerado el limpiabotas del Palace, tiene otros horizontes vitales mucho más terrenales que el de convertirse en el héroe desprendido y altruista que guió a su pueblo desorientado hasta el Jardín del Edén.
Crudo mendrugo lo tiene si nos atenemos a las palabras del ministro Montoro, que con su acostumbrado soniquete macarra ha asegurado ahora que el desafío independentista de Mas «no es una prioridad del Gobierno». ¡Con un par!
No es de extrañar que visto lo visto haya vuelto a saltar a la arena Aznar el Tocapelotas, en plan picador, dispuesto a dispensar a su heredero dedocrático un nuevo puyazo hasta la bola.
«Cuando se ganan las elecciones se gana el poder constituido, no un poder constituyente», ha dicho el marido de la alcaldesa Botella, que se está gustando en su papel de conciencia crítica del sistema, y que una vez más se ha venido arriba para reprochar a Rajoy su actitud inane ante el «desfalco de soberanía» que se han propuesto perpetrar Los Miserables como nadie les envíe a una pareja de la Guardia Civil.
No hubiera estado de más en el caso del Premier pepero, que durante los años que gobernó se hubiese aplicado a sí mismo el cuento. Aquí todo el mundo habla o calla a destiempo, salvo Zapatero, que según Anson está siendo un ex ejemplar, aunque a punto esté de arrancarse a hablar con tal de vender ejemplares de sus memorias.
España, eroticofestiva. A este cronista los políticos le agotan más que a Joan Collins Warrent Beatty en la cama.
Ya va teniendo Josemari una edad para haber entendido que el ama de llaves de Moncloa no es Mariano sino Arriola, el marido de doña Celia, partidario de la regla del fuera de juego, al no estar por la labor de levantar el banderín y pitar hasta que no se consume la tropelía, aunque el atacante haya traspasado la raya.
Los españoles que viven en la autonomía catalana son víctimas de un doble desamparo: el que perpetran sus caudillos mientras se atusan el tupé en el palco gratis total del Palau, y el que perpetra el Gobierno de la Nación, por obra y gracia de su clamorosa incomparecencia.
Reivindico el derecho a realizar una declaración unilateral de independencia de los cretinos. Memorial de agravios, enésima capullada campestre del establishment rupestre. Pensar que Mas es el representante del Estado español en Cataluña, produce escalofríos. Si Arturo fuera millonario, doy por hecho que haría lo que Zuckeberg, el fundador de Facebook: comprarle el chalé a los vecinos para no tener vecinos.
Lo de Cataluña es un no parar. Y nos quejábamos del Generalísimo. ¡Viva el facherío! El ayuntamiento de Barcelona, con su ínclito alcalde al frente, ha decidido vetar las banderolas promocionales del World Press Photo con un retrato del maestro Padilla en traje de luces embutiéndose la montera. Deberían cancelar la exposición y sustituirla por un acto de homenaje a la censura franquista, no tanto por tratarse de un burdo intento de agraviar a España, sino por lo que de totalitario y nazi entraña cualquier atentando contra la libertad de expresión.
La imagen de Arnold Schwarzenegger visitando el Valle de los Caídos en busca de decorados molones para su próxima película, nos costará otro disgusto.
Los socialistas, entretanto, ni saben ni contestan. Debe ser que andan tan sobrados de ideas, que han decidido cortar por lo sano desmantelando la Fundación Ideas de Amy Martin y Jesús Caldera, Rey del Típex, que vuelve sus ojos a Europa ahora que le han cerrado el chiringuito del think thank.
Me creo, como asegura el ministro de Guindos, que la banca española esté preparada para los test de estrés; lo que no estoy tan seguro es que lo estemos nosotros, por más que se empeñe don Emilio Botín con su exacerbado ataque de optimismo, que de tan exagerado, ofende a las personas que no han tenido tanta suerte en la vida como él y a esta hora estarán cenando en algún comedor social. ¿Demagogia barata? No, hartazgo.
Se cumple el primer aniversario del salto estratosférico de Baumgartner, que ese sí que le echó un par de huevos, y no como otros que yo me sé pero me callo para no hablar Más de la cuenta. Muchos que se tiran el moco de demócratas debería quitarse la careta y pujar en la subasta del tricornio de Tejero.