Opinión

La Cumbre Iberoamericana y la creación de un espacio universitario común

Sábado 19 de octubre de 2013
Ha comenzado la XXIII Cumbre Iberoamericana en Panamá bajo el signo de una renovación y modernización de los futuros encuentros a partir de un documento encargado a un Grupo de Reflexión encabezado por el expresidente chileno Ricardo Lagos. La gran transformación experimentada por el continente en las últimas décadas y la proliferación de nuevos organismos en el ámbito de Hispanoamérica habían dejado anticuado su actual formato. Un síntoma de ese desfase ha podido percibirse en la ausencia de diez Jefes de Estado, algunos por motivos de salud, aunque la mayoría por atender a agendas más interesantes. El cambio en la configuración de las cumbres era una tarea perentoria, con una nueva periodicidad y con otras prioridades en economía, seguridad jurídica, cohesión social o cultura y educación.

En el Informe Lagos brilla una propuesta a largo plazo que tendría una particular fuerza renovadora tanto en cultura como en economía. Se propone la creación de un sistema de becas para estudiantes de educación superior y postgrado que les permita moverse en el ámbito iberoamericano de forma análoga a los estudiantes europeos en el programa Erasmus. En realidad, la necesidad de un programa de estas características es tan importante, o incluso más imprescindible, en Iberoamérica que en la propia Europa. Esperemos que los mandatarios de la cumbre presten atención a este proyecto de futuro y sepan ver su valor estratégico a medio plaza, más allá de los problemas más inmediatos.

La movilidad de los alumnos universitarios traería consigo una mayor colaboración entre Universidades y centros de estudio e investigación de toda Iberoamérica. No solo favorecería el flujo de talentos en toda la comunidad, sino que obligaría a coordinar las estrategias en la enseñanza superior, aumentaría su eficacia a escala internacional y abriría nuevas expectativas a una investigación común dotada de mayores recursos.

Un “Erasmus” iberoamericano es una excelente idea, que puede quedarse incluso corta para las necesidades y las posibilidades globales de Iberoamérica. Un plan global, conjunto y sistemático de enseñanza superior e investigación que haga posible un espacio educativo iberoamericano aún más profundo que el Tratado de Bolonia para Europa, sería la mayor garantía de estabilidad y crecimiento económico a medio y largo plazo.

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