RESEÑA
Domingo 20 de octubre de 2013
Raquel Lázaro Cantero (ed): De ética y política. Conceptos, historia, instituciones. Tecnos. Madrid, 2013, 375 páginas. 24 €
Obra coral en la que participan, principalmente, profesores de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Navarra. Cada uno de ellos elabora un capítulo, bajo la edición y coordinación final de la doctora Raquel Lázaro Cantero. Ésta, al comienzo del libro, detalla las motivaciones y finalidad del mismo, exponiendo ordenadamente las partes (tres) de que consta. Con este proceder, advierte al lector de la materia que encontrará en cada uno de los capítulos.
La ética es el elemento conductor y nexo entre todos los capítulos, evitando de este modo que se conviertan en compartimentos estanco. Las conclusiones no son cerradas. Por el contrario, se invita a la reflexión del lector, aunque para ello éste deberá estar familiarizado con los conceptos que se manejan (justicia, razón, modernidad, posmodernidad) o hechos históricos (la pérdida de influencia de la nobleza como parte de un fenómeno más amplio, como es el fin de la sociedad estamental).
En consecuencia, nos hallamos ante un libro especializado, en el que el rigor científico sobresale: cada una de las tesis sustentadas se respalda bibliográficamente. De la misma manera, cuando los autores refutan alguna teoría, lo hacen de forma argumentada. Esto, a su vez, convierte la obra en un manual de referencia para licenciaturas como Derecho, Economía, Sociología, Filosofía o Ciencias Políticas (por ejemplo, por las reflexiones sobre la naturaleza, tipología y funciones del Estado, sobresaliendo el capítulo elaborado por el profesor Rafael Alvira, titulado “Política, ética, religión”).
Asimismo, puede parecer atrevido, como sinónimo de gran reto, reflexionar sobre la relación que actualmente mantienen ética y política, debido a la imagen peyorativa que transmite la segunda. Al respecto, Raquel Lázaro combina realismo y optimismo cuando sugiere que “los episodios de corrupción política que desde hace años sacuden el espacio público hacen pensar que efectivamente el poder corrompe y que dedicarse a la política obliga a pensar que el fin justifica los medios […]. El presente trabajo pretende mostrar una visión no escéptica, sino alentadora de la noble tarea política como de la conducta ética” (pág. 12). De hecho, los autores consiguen mostrar que la relación entre ética y política no ha perdido protagonismo ya que “el contenido primordial del bien común es la paz, y la tarea de todo buen gobernante es velar por ella. Pero no puede haber paz sin justicia, y no puede haber justicia sin derecho y sin ética” (pág. 188).
No obstante, esta sentencia es compatible con la explicación pormenorizada que efectúa Tomás Calleja cuando refleja el contraste que se produce, en ocasiones, entre los puestos que ocupan determinados políticos (por su elevada carga de responsabilidad) y su escasa preparación: “Muchos políticos no estudian, o estudian algo que no requiere grandes esfuerzos. Se introducen sin mucha preparación en las estructuras de los partidos políticos, que no son exigentes con la preparación de los entrantes. [….]. No todos, pero sí los necesarios, van subiendo y subiendo, sin saber, hasta que les llega la oportunidad” (pág. 281).
La tesis del profesor Calleja recoge el sentir popular, lo que nos permite afirmar que la obra destila actualidad, reflejando otras situaciones más abstractas y problemáticas, como el conflicto que plantea en las sociedades modernas “la inclusión de la diferencia” (pág. 221).
En definitiva, un libro que nos muestra, sin caer en tópicos, cómo la ética permea todas las disciplinas (economía, política, derecho). Las referencias, en ocasiones críticas, a las ideas manejadas por pensadores del calibre de Aristóteles, Rorty, Nietzsche, Hegel o Adam Smith hacen de esta obra un referente obligatorio cuando el objetivo sea analizar, incluso fiscalizar, la función pública de los gobernantes.
Por Alfredo Crespo Alcázar
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