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1968: Ha muerto el Ché, EEUU no es invencible y el abrazo del oso no puede con Praga

Cambió el mundo

Miércoles 07 de mayo de 2008
Para comprender el Mayo francés es necesario analizar su contexto. Una ola de rebelión sacudía el mundo movida esencialmente por la nueva fuerza social: la de los estudiantes. Fue una época de cambios y transformaciones profundas. Momento, también, de utopía y, sobre todo, de poesía. Trazamos una fotografía de la realidad geopolítica en que brotó Mayo del 68.

La Primavera de Praga: una lucha pacífica contra los tanques rusos




La resistencia pasiva por medio de la lucha pacífica contra el medio millón de soldados rusos, con sus 7.000 tanques, que el Kremlin, entonces dirigido por Breznev, envió a Checoslovaquia, quedó plasmada en unas de las imágenes más hermosas de la historia reciente. Había nacido la Primavera de Praga, un intento de liberación del “abrazo del oso” soviético. La invasión rusa derrocó al Gobierno comunista checoslovaco y apresó a sus principales dirigentes por tratar de democratizar el socialismo e introducir una economía mixta.

La iniciativa guberbanental había sido ampliamente apoyada por gran parte de la población. La revolución intelectual que tenía lugar en Checoslovaquia había preparado a la sociedad para afrontar la opresión rusa. El debate político y la mentalidad crítica convirtieron a este país en el único bajo el yugo comunista, capaz de enfrentarse a una invasión militar de forma pacífica. Y derrotarla. Las autoridades checoslovacas, que fueron conscientes en todo momento de su posición y de su participación en el Pacto de Varsovia, se sentían, sin embargo, más próximas a los valores europeos. También sus ciudadanos.



Pero, aunque la posición checoslovaca no suponía una ofensa directa a Moscú, el Kremlin no podía permitir que ninguno de sus satélites adoptaran este “socialismo humano” tan peligrosamente pro europeo. Por ello, la “coexistencia pacífica” quedó a un lado y las autoridades de los países bajo el manto soviético comenzaron a gobernar sólo de manera limitada. Se vieron obligados a arrodillarse ante el imperio soviético. Aunque la URSS aumentó su control sobre los países comunistas, no pudo evitar el nacimiento del “eurocomunismo”, síntoma de lo incómodos que se sentían algunas de las repúblicas soviéticas bajo la implacable autoridad rusa.

El terrorista convertido en mito



La muerte del Ché Guevara, líder guerrillero durante la revolución cubana, tuvo una increíble repercusión internacional. Al tiempo que nacía un mito, terminaba la vida de un personaje que trascendió como un símbolo de rebeldía, solidaridad y generosidad. La propaganda se ha encargado a lo largo de estos 40 años de convencer al mundo de que Ernesto Guevara, un personaje “altruista, aventurero y romántico”, dedicó su vida a luchar por la liberación de pueblos ajenos.

Pero la realidad es bien distinta. Nunca dejó de sembrar el temor allá donde fuera para conseguir el sometimiento de todo aquel que se cruzara en su camino, sus compañeros de revolución lo describieron como un hombre que carecía de escrúpulos y de principios. “Cobarde y traidor” resumía uno de los hombres que lucharon para él.

“Vieja: estoy en la selva, vivo y sediento de sangre”, le escribió a su madre poco después de cometer su primer asesinato. Quizá este aspecto de su personalidad haya pasado inadvertido pero este personaje, al que no le temblaba el pulso a la hora de disparar a quienes no se unían a su causa, fue infinitamente más egoísta de lo que ninguno de los que lo idolatran y visten camisetas con su rostro, podría imaginarse. ¿Fusilamientos? “Sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Esta es una lucha a muerte".



El Ché Guevara asesinó a sangre fría a decenas de personas y mandó fusilar, atados a un poste, a más de 300. Algunos, por delatores. Otros, por no unirse a su causa, por no pensar como él o por haber apoyado al régimen de Fulgencio Baptista. Sin embargo, su inconformismo se impregnó en la mentalidad de una generación de jóvenes que veían en este terrorista un modelo a seguir. Sin duda, “la izquierda estaba de moda”. Guevara fue líder de una guerrilla capaz de atraer y movilizar a las masas hacia la revolución y sirvió de inspiración a las numerosas fuerzas guerrilleras que se gestaban en América Latina.

Todos somos iguales




Una bala alcanzó a Martin Luther King en el balcón del único hotel de Memphis que le permitía hospedarse. Era negro. De hecho fue el mayor defensor de los derechos humanos de la comunidad negra, marginada y discriminada, aunque menos, 40 años después. El asesinato del doctor Martin Luther King el 4 de abril de 1968, desencadenó numerosas protestas por todo el mundo. Disturbios en 125 ciudades estadounidenses. Su muerte se llevó consigo otras 46 vidas más.

Varias teorías conspiratorias acusan a grupos supremacistas blancos y a diversas agencias del Gobierno de estar detrás de este atentado con tintes racistas. Era necesario "solucionar" el problema que se planteaba. Un hombre capaz de movilizar a las masas, que exigía el derecho inalienable de ser respetado. De ser tratado como un ser humano y no como un delincuente potencial. De poder viajar en los mismos autobuses que los blancos, y de poder hospedarse en cualquier hotel. King dedicó su vida a crear un mundo más justo. De igualdad y libertad para todos. Y fue eso mismo, lo que le causó la muerte.

Pero las cosas han cambiado. Si bien una parte de la comunidad afroamericana continúa sintiéndose, de alguna manera, discriminada en Estados Unidos, la práctica totalidad de sus derechos son respetados ahora. Los años de opresión que siguieron a la liberación de los esclavos negros fueron llegando, aunque lentamente, a su fin. El cambio en la mentalidad de unos, los blancos que dominaron y vejaron a la comunidad negra, tardó mucho tiempo en completarse. Pasar de forma directa de esclavo a hombre totalmente libre era algo difícil de asumir en una sociedad tan racista como lo fue aquella.



Sin duda, la singular lucha que el reverendo Martin Luther King emprendió para convencer al mundo de que todos los seres humanos somos iguales, sin importar la raza, la religión o la belleza, dio lugar a los avances necesarios para convertir el sistema en uno completamente democrático.


La primera derrota de un imperio invencible





El año 1968 constituyó el punto de inflexión en la guerra de Vietnam. Cerca de 536.000 soldados estadounidenses confiaban en una rápida victoria sobre la guerrilla y el Ejército regular norvietnamitas. Sin embargo, una gran ofensiva sobre el frente norteamericano cambió por completo el curso de la guerra y de la historia.

La intervención armada en Vietnam se produjo por el temor de EEUU al efecto dominó. De sucumbir Vietnam al socialismo, aumentaría exponencialmente el riesgo de propagarse a Indochina y, más tarde, a toda Asia. El comunismo se volvería imparable y eso era algo que la principal potencia occidental no podía permitir. Debía lanzarse, una vez más, a la "defensa del mundo libre".

Los vietnamitas del norte no sólo pretendían defender la supremacía del comunismo, sino que su lucha estuvo motivada también por el nacionalismo. La dignidad de su propio pueblo, invadido por una potencia extranjera, estaba en juego.



La superioridad de Estados Unidos en hombres, tecnología y material de guerra se enfrentó al conocimiento del terreno vietnamita, factor que resultó de vital importancia. Finalmente, la ofensiva del Tet, llamada así porque tuvo lugar en la temporada lluviosa (Tet), cambió la imagen que el mundo tenía sobre Estados Unidos. Estaba perdiendo. Si bien la derrota norteamericana tardó en fraguarse varios años, el año 1968 supuso el comienzo del fin de la guerra de Vietnam. El comunismo unificó los dos países y la superpotencia norteamericana había dejado de ser invencible.


Haz el amor y no la guerra



La derrota de EEUU en la impopular guerra de Vietnam cambió por completo su imagen ante el mundo, horrorizado por la muerte de un millón de vietnamitas en una campaña “absurda” para muchos, en una selva a miles de kilómetros por “la defensa de la libertad”. Las fotos y las informaciones de lo que ocurrió en Vietnam desde en aquella década de los sesenta, mostraron al mundo lo irracional que puede llegar a ser una intervención armada y la crueldad con la que el ser humano comete sus injusticias.

El fundamental impacto negativo que esta guerra tuvo en la retaguardia hizo mella en la moral norteamericana y centenares de miles de personas se manifestaron contrarias a la intervención en el país asiático. El malestar entre la población creció vertiginosamente a medida que regresaban los cadáveres de los soldados estadounidenses. Además, el sistema de reclutamiento agravó las tensiones dado que, si bien los jóvenes de clase media y alta eludían con facilidad ser destinado a Vietnam, los más pobres y las minorías raciales compusieron la mayor parte del destacamento norteamericano.

Era lógico, por tanto, que nacieran movimientos pacifistas contrarios al sistema establecido. La cultura hippie revolucionó, al igual que la rebelión del mayo francés, la concepción de la sociedad y las relaciones personales. Luchaban por una modernización de los valores. Reivindicaban la espontaneidad, el amor libre y la sexualidad sin barreras. Rechazaban las rígidas normas sociales, trataban de extender el respeto a la naturaleza y, cómo no, consumían drogas como signo de rebeldía.



El mismo año 1968 tuvo lugar el festival de Woodstock, que concentró a más de 200.000 personas. Las escenas de jóvenes bañándose desnudos, consumiendo drogas de forma ostentosa y haciendo el amor en público escandalizaron a una parte del país, aunque para otra, simbolizaban la expresión de la libertad y del amor a la vida.

La masacre de México




Los estudiantes mexicanos protagonizaron en el histórico año de 1968 una protesta pacífica con la intención de cambiar el sistema universitario que terminó en una masacre. El Partido Revolucionario Institucional, que ejercía un monopolio del poder con tendencia autoritaria, no estaba dispuesto a permitir que quedara dañada la imagen de su gobierno a escasas semanas de los Juegos Olímpicos.

Cerca de 4.000 jóvenes opositores tomaron la Plaza de las Tres Culturas, también llamada Tlatelolco. El Gobierno ya había planeado la represión y, dado que medio mundo tenía los ojos puestos en la tierra Azteca, todo acto de violencia debía estar justificado. Las autoridades mexicanas se encargaron de infiltrarse entre los estudiantes con orden de disparar para legitimar lo que estaba a punto de ocurrir.



Tropas combinadas del Ejército y la Policía irrumpieron en la plaza encerrando a los estudiantes, Comenzaron los disparos y “en defensa propia”, las fuerzas del orden abrieron fuego sobre la multitud. La investigación posterior concluyó que los agentes infiltrados se pusieron un guante blanco en la mano derecha para evitar ser detenidos o disparados. Aunque el Gobierno reconoció únicamente la muerte de 28 personas y cerca de 200 heridos, fuentes presenciales aseguran que la cifra de fallecidos superó los dos centenares. Varias decenas de personas fueron detenidas y algunos desaparecieron. Se teme que fueran ejecutados.




La revolución dentro de la revolución



A partir de 1966, después de años de anarquía y violencia como consecuencia de la revolución china, el, por entonces, ex dirigente comunista, Mao Zedong, inspirado por las ideas de su mujer, Jiang Quing, lideró una revolución cuando todavía no había terminado la anterior con la intención de regresar al poder del que había sido apartado después del fracaso económico del Gran Salto Adelante, que provocó una crisis alimentaria que se saldó con millones de muertos.

Enfrentó a la población con el Partido Comunista que, según él, había traicionado los ideales revolucionarios. Criticó por igual a intelectuales, ingenieros, médicos, técnicos y dirigentes del Partido para ser restituido en el poder. Y funcionó. Había logrado sembrar entre los jóvenes y pobres -que, desde un primer momento, y hasta su muerte en 1976, estuvieron del lado de Mao- el odio hacia sus enemigos.

Los guardias rojos, grupos de jóvenes, la mayoría adolescentes que, organizados en comités revolucionarios, atacaban a todos aquellos que habían sido acusados de deslealtad política al régimen y a la figura y el pensamiento de Mao Zedong. Éste les decía: “Destruid lo viejo, construid lo nuevo”. Quería cambiar la antigua mentalidad de su pueblo en todos los ámbitos, económico, social, político así como en la estructura de producción agraria. Pero lo realmente sorprendente es cómo la lucha por el poder pudo alcanzar niveles tan altos de violencia y desorden social.



Para que la revolución triunfara era necesario reeducar a la sociedad, alcanzar el ideal del hombre nuevo, alejado de las necesidades materiales y del consumismo desenfrenado impulsado por el “diabólico” capitalismo. Pero la radicalización de algunos grupos de guardias rojos hizo que tomara una distancia prudencial para evitar la responsabilidad de los violentos actos que se estaban produciendo en todo el país bajo su mando.

Miles de personas murieron a manos de los guardias rojos y más de tres millones de miembros del Partido fueron víctimas de las purgas en la cúpula del poder. Del mismo modo, millones de chinos -incluidos algunos dirigentes del Partido comunista "fundamentado en la ortodoxia leninista", aunque pretenderán introducir, como más tarde hicieron, medidas que sentaran las bases del capitalismo- fueron enviados a campos de concentración a "reeducarse".

La bajísima producción industrial y agrícola, que descendió dramáticamente, dañó aún más la economía del país. Las universidades permanecieron cerradas durante meses. El paisaje chino quedó marcado por los linchamientos y las batallas entre facciones. El caos se adueñó de China, pero Mao Zedong logró apartar a los líderes del Partido y se hizo con el poder. Había triunfado la revolución dentro de la revolución.

El nacimiento de la sociedad de la información

El 68 ha sido situado como el año en que comenzó a operar la interconexión de ordenadores puestos en red. Lo que en un principio era un proyecto secreto del Pentágono se convirtió en el mayor avance tecnológico de los últimos tiempos. Como en otras ocasiones, la investigación con objetivos militares logra avances que después serán de gran importancia para uso civil.

Desde que el Gobierno estadounidense cediera la tecnología a un grupo de universidades, el número de ordenadores conectados entre sí aumentó vertiginosamente. En poco tiempo, millones de ordenadores en todo el mundo podían intercambiar información de todo tipo y de manera instantánea. Había nacido la red mundial de redes, o Internet. Este avance supuso una revolución mundial y dio paso a la sociedad de la información cada vez más globalizada.

El principio del fin de la Unión Soviética



Paralelamente, y en el marco de la guerra fría que enfrentó indirectamente a las dos superpotencias mundiales, se desarrollaba la carrera espacial. Aunque en un principio la Unión Soviética aventajaba a Estados Unidos, la potencia occidental logró un golpe de efecto al enviar, en 1967, un hombre a la luna. Ese gran paso para la humanidad simbolizó la ilimitada capacidad humana y demostró el poder del conocimiento técnico y científico.

Al mismo tiempo se desarrollaba otra carrera. La armamentística. "La guerra de las Galaxias", emprendida por Reagan décadas más tarde, terminó por arruinar a la Unión Soviética, incpaz de seguir los pasos de su rival. Se dieron en este moentos, los primeros pasos para constituir a Estados Unidos como la única e indiscutible hiperpotencia mundial.

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