Miércoles 07 de mayo de 2008
Las primeras encuestas electorales tras los comicios del 9-M, con la crisis abierta en el PP por el impacto los resultados, acusan un considerable descenso de la actual intención de voto de los populares. Hasta diez puntos habría descendido el apoyo al partido de Rajoy, según estos sondeos.
Los votantes mostrarían así su desagrado a la gestión de la dirección del PP, que ha sumido al partido en una convulsión permanente, con intentos no aclarados de renovación, pero con sacrificios de personas y sonoras salidas (Zaplana, Acebes) mucho más evidentes.
Los votantes del PP no han cambiado, probablemente, su opción ideológica. Pero sí parecen desengañados por la evolución de los acontecimientos. La división en los partidos es uno de los factores que suele ser castigado con mayor intensidad en la política española.
Obviamente, estas encuestas son coyunturales, cuando no hay elecciones en un futuro inmediato, según conocen los expertos. Pero sí son significativas desde el punto de vista del estado de ánimo del electorado, que sí podría pesar a más largo plazo. La amenaza que manifiestan estas encuestas para el PP es la posibilidad de que se aumente la abstención entre sus filas, si Rajoy no logra enderezar el
rumbo espasmódico de su dirección en un plazo razonable de tiempo.