Opinión

El espinoso asunto del espionaje norteamericano

Martes 29 de octubre de 2013
El Secretario de Estado para las relaciones con la Comunidad Europea, Iñigo Méndez de Vigo, recibía ayer al embajador estadounidense en España para manifestarle su preocupación por el supuesto espionaje que se habría llevado a cabo en territorio español. El hecho de que fuera Méndez de Vigo y no el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo -“casualmente”, de viaje oficial en Polonia- el encargado de reunirse con el embajador sugiere el “perfil bajo” con que el Gobierno ha querido tratar todo este asunto.

Otros, como el de Alemania, van mucho más allá en lo que a mostrar públicamente su malestar se refiere. No en vano, Angela Merkel habría sido espiada por orden directa de Obama; algo que, según la legislación alemana, es delito. Si se probase que esto fue así y alguien acude a los tribunales de aquel país denunciando los hechos, la justicia no tendría más remedio que actuar en consecuencia, con todo lo que ello implica. Tiene razón Obama cuando decía hace unos días que “todos los gobiernos han de informarse”, pero no a costa de violentar la confianza de países amigos.

Es un hecho que todos los países del mundo espían. Mientras esto se desconozca, no pasa nada; el problema es cuando sale a la luz, como es el caso. Obama, pues, va a tener mucho que explicar, por poco que le guste. Y deberá hilar muy fino para restañar las heridas diplomáticas provocadas por las filtraciones de Edward Snowden.

TEMAS RELACIONADOS: