Miércoles 30 de octubre de 2013
La Comunidad de Madrid ha anunciado, junto con otros detalles de las cuentas de la región para el año que viene, una sustancial rebaja de impuestos en el tramo autonómico del IRPF, de 1,6 puntos. Los actos jurídicos documentados se rebajan en un 25 por ciento, y el Impuesto de Transmisiones se queda en un 6 por ciento, el más bajo de España. Es significativa esta última rebaja precisamente cuando se espera que el mercado inmobiliario comience a dar síntomas de recuperación.
En este anuncio se concentran varias cuestiones. Por un lado, la Comunidad de Madrid puede hacer esos anuncios, en primer lugar, porque está en un ejercicio continuado de contención del gasto. En segundo lugar, porque en el gobierno de esa región están convencidos de que los menores impuestos contribuirán a que la recuperación se adelante en Madrid, que en muchos aspectos ha ido ganando posiciones respecto del resto de España.
Por otro lado, también hay consideraciones de tipo político. Por lo que se refiere a la propia región, el descrédito del Partido Popular ante sus votantes, que es innegable, no deja inmune al partido que gobierna tanto la Comunidad como el Ayuntamiento de Madrid, así como la mayoría de los municipios de la región. La apreciable distancia y las desavenencias entre el partido liderado por Esperanza Aguirre y el gobierno regional de Ignacio González, por un lado, y el PP nacional y el gobierno de Mariano Rajoy, por otro, no son suficientes para retener a todo su electorado, ante el empuje de otras fuerzas que están horadando el espacio antes sólidamente ocupado por los dos grandes partidos mayoritarios. Ignacio González retoma la iniciativa política, y recuerda a sus votantes cuál es la razón de haber puesto al partido en esa desahogada posición de gobierno.
Pero hay más. Cuando Ignacio González anunció que haría una nueva rebaja de impuestos, la reacción del ministro de Hacienda, en un tono claramente amenazador, fue señalar que a Madrid se veía que le sobraba el dinero. Dicho esto sobre la región que más aporta y que menos recibe, con gran diferencia sobre las otras, no dejaba de sonar como una broma de mal gusto. Pero el gobierno de España no está tan fuerte como antes, necesita que los líderes regionales asienten el mayor poder jamás acaparado por un partido en el ámbito autonómico, y mientras prepara su propia reforma de impuestos. Madrid, en definitiva, ha vuelto a marcar el camino del resto de España.
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