Opinión

Dejad a los muertos en paz

Santiago López Castillo | Jueves 31 de octubre de 2013
Se les ha aparecido, oh, Rodríguez Zapatero, que vive en el limbo del buen vivir y el mejor yantar. De modo que el PSOE, prietas las filas, pide al unísono la exhumación del cadáver de Francisco Franco en el Valle de los Caídos. Joder, qué afición a la cultura de la muerte. O, más concretamente, fervor por la revancha ya que perdieron la guerra en las trincheras y la quieren ganar después en los despachos sin tirar un tiro los so cobardes. Está claro. Los rencorosos frentepopulistas que mordieron el polvo en la contienda, percatados de la debilidad de la derecha, sus gestos se contabilizan por cientos, tratan de abrir brecha en la formación conservadora acusándola de involucionista y fascista. Leña al mono que es de goma. No en balde -y no es casualidad- una dirigente de las juventudes socialistas de Madrid mandó por la Red que “había que perseguir a los fascistas y pegarles (sic) un tiro en los huevos”. Más o menos la nomenclatura que precedió a la Guerra Civil. Y como no soportan la última beatificación de medio millar de mártires sólo por profesar la fe de Cristo (“paseíllos” + pelotón de ejecución+ tiro de gracia), menos aun someterse al gobierno del Partido Popular, pues a por ellos. De ahí, además, que un tonto sin fronteras del PSOE por Córdoba haga una proclama aduciendo que la derecha sigue matando en las cunetas (eso me suena).

Durante los dos años que el PP está en el poder, con no pocas tibiezas -la penúltima fue la “sentencia” de la doctrina Parot, propiciada por el PSOE- las algaradas, acosos y manifestaciones están a la orden del día. ¡Cómo no van a venir a Madrid los turistas si la capital de España es un manifestódromo los 365 días del año! Pero ni el Ayuntamiento de la Villa y Corte ni la Comunidad se atreven a denunciarlo no sea que les llamen fachas. Es igual, lo denuncien o no lo denuncien están estigmatizados: ¡derechona de mierda! Sin reparar (los que tuvimos la suerte de vivirlo) que el tránsito a la democracia la facilitó el Régimen de Franco que se hizo el haraquiri al más puro arte oriental. Insuficiente, califican ahora los ineptos de la Logse, cuyo promotor fue Rubalcaba, el ser más parecido a la etiqueta de Anís del Mono.

No me gusta, sinceramente, este tufo belicista. Así no se dan dos pasos de cara al futuro pese a que Bill Gates nos meta en la hucha unas moneadas para las Misiones. Y, encima, los Estados Unidos nos espían como si no lo hubieran hecho antes. A mí, que soy un don nadie, me han espiado por mis cargos periodísticos y, sobretodo, por mis responsabilidades como director de TVE en el Parlamento nacional. Amenazas de muerte. ¡Gora ETA!, se dice ahora. Todos los días examinando los bajos de mi automóvil. Llámenme lo que quieran. Pero yo tengo el derecho a cagarme en la puta madre de los terroristas.

Por último, y volviendo a la exhumación del cadáver de Franco, objeto de estas líneas, resulta curioso que los agnósticos y ateos de la izquierda reparen en la basílica del Valle de los Caídos cuando no la han visto ni por el forro.

PD.- Rubalcaba, hijo de franquista, es un fenómeno. Su mentira le delata con su permanente parpadeo a una velocidad de 360 segundos por palabra. Déjennos en paz. Y hagamos política con responsabilidad.