Enrique Arnaldo | Jueves 31 de octubre de 2013
Propongo que los grandes medios de comunicación reserven una página diaria para Nicolás Maduro. Aunque su lugar natural sería la sección de humor, estoy seguro que a los venezolanos no les haría ninguna gracia y preferirían la de sucesos.
En uno de sus últimos “aló Presidente” este sujeto que dice que construye un Estado socialista y cristiano, acudió a una de las parábolas del Evangelio para explicar su propuesta de multiplicar el arte como Jesucristo multiplicó los penes (¿en qué estaría pensando?) y los panes. Es uno de los vídeos triunfadores de youtube.
Lo que realmente está configurando es una dictadura militar atribuyendo a los uniformados los puestos preminentes del Estado. Así, a un general llamado García Plaza, la presidencia del Órgano Superior para la Defensa de la Economía. Es bien sabido que en Venezuela los supermercados están desabastecidos, que se extiende la hambruna, que el cambio del dólar en el mercado negro multiplica por diez la cotización oficial o que la inflación es la más galopante de Hispanoamérica, y a este hombre embutido en un chándal multicolor sólo se le ocurre designar a un militar para salvar al país del crack económico que le atenaza.
A otro general, Gustavo González de nombre, le ha puesto al frente del Cesppa (Centro Estratégico Superior para la Protección de la Patria), que es el órgano de censura previa de cualesquiera noticias antipatrióticas. Una vez se ha hecho con el control de las cadenas de televisión y radio, y de los periódicos de difusión nacional, el llorón del bigote, haciendo gala de sus convicciones democráticas, vuelve a la tijera y la goma de borrar.
El antejuicio a dos diputados de la oposición para conseguir su inhabilitación y que les sustituyan sus respectivos suplentes (en paradero desconocido a esta fecha) es todo un ejercicio de leninismo rancio. Con estos suplentes (presuntamente) traidores alcanzará la mayoría necesaria para la ley de habilitación o plenos poderes que le permitiría gobernar sin contar con el Parlamento. ¡Un espadón de tres al cuarto este bailón caribeño!.
En su desbordante imaginación demagógica, este neocomunista vergonzante ha decidido “crear” un Viceministerio para la Suprema Felicidad Social, encargado de las misiones sociales de ayuda a los más desfavorecidos que puso en marcha el comandante emboinado Chávez y que han caído en un mar de corruptelas. ¡Cómo puede atreverse un gobernante a abusar de conceptos como el de “felicidad” y mezclarlos con un adjetivo merecedor de respeto como “suprema”!.
La propaganda manipuladora al servicio de un régimen delirante lleva al colmo de declarar el día de las elecciones municipales (8 de diciembre) el “Día de la Lealtad y Amor a Hugo Chávez”. Este perverso dictador de pacotilla no tiene freno.
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