El Atlético de Madrid completó una nueva exhibición de competitividad en su estadio para tumbar al Athletic. Los pupilos de Simeone ganaron en el apartado físico, en entrega, en calidad y en pegada. Diego Costa y David Villa certificaron el incontestable triunfo de los colchoneros ante un rival que ha de seguir construyendo su anhelo de reconquista de plaza europea. Por Diego García
La ribera del Manzanares se engalanó con su paleta de colores más brillante para acoger lo que pretendía ser una jornada festiva para el club. El
Atlético de Madrid celebraba el día de las peñas, por lo que el paisaje en la tribuna del Vicente Calderón reflejaba una gran entrada, con la consecuente puesta en escena abrumadora para recibir la salida de los protagonistas. Sin embargo,
sobre el césped, la empresa resultaba bien diferente, más severa. El renovado
Athletic de Bilbao de Valverde desembarcó en la capital para confirmar su gran arranque liguero, espoleado por los bríos del Nuevo San Mamés. Los vizcaínos representaban una
piedra peligrosa en la marcha triunfal de los colchoneros por la presente Liga BBVA. Dos equipos rocosos y con veneno en las transiciones frente a frente. Los locales buscaban completar otro día en la oficina con éxito para alimentar el cambio de estatus y los visitante, hambrientos de gloria, siguen tratando de defender su prestigio tras el volcánico epílogo de Bielsa.
Diego Pablo Simeone es buen conocedor de la importancia de no bajar el nivel de intensidad en este tipo de partidos. La relajación está representando el primer enemigo de los rojiblancos. Por todo ello, el "
Cholo" dispuso la misma alineación de arrancó los tres puntos en Granada con una exhibición de oficio. Todavía sufre la baja del mago turco Arda Turán, por lo que el técnico argentino buscó potenciar la velocidad en las contras con
Adrián, Villa y Costa, con
Koke en el rol de lanzador principal. La calidad de Óliver y la tensión vertical del Cebolla no encontraban sitio de inicio.
El "
txingurri", por su parte, no amilanó su propuesta y estableció un once inicial con la firme intención de pelear el protagonismo desde el pitido incial. En su apuesta figuraba la calidad de
Beñat como eje, el trabajo de un
San José adelantado al mediocentro y la brega de
Mikel Rico para contener y el desborde y trabajo de
De Marcos y Munain en banda para pelear con garantías la batalla del centro del campo. Susaeta y Ander Herrera comenzaban en el banquillo para ejecutar la segunda parte de la estrategia vasca: aguantar la igualdad para romper en el segundo tiempo con destacadas segundas espadas. Así pues, el enfrentamiento deparaba una batalla notable en la medular con el
juego del equilibrio en los laterales como vía alternativa al juego y el control de las transiciones del rival como mandato.El partido comenzó con el
Athletic achicando el campo con la defensa muy adelantada. De su mejor colocación nació el primer acercamiento: un disparo desviado de Balenziaga en el tercer minuto de partido.
Miranda vio la amarilla dos minutos más tarde en un salto con Aduriz sin consecuencias, hecho que podía condicionar su actuación ante la velocidad vizcaína la contra. Una
galopada de Diego Costa en el siete levantó los primeros aplausos del estadio, frío ante el serio arranque rival. Ambos equipos sesteaban con tímidas llegadas, todavía encorsetados por el conocimiento mutuo. Los colchoneros aplicaban paciencia a la gestión del balón ante la intensa presión visitante. Villa cerró le primer cuarto de hora con el primer chut colchonero, sin trascendencia.
De un
falló de Iraola en la salida de balón nación la primera llegada clara, con desborde de Diego Costa y disparo demasiado cruzado. El escenario cambiaba poco a poco. Los madrileños encerraban el sistema táctico de su rival con vehemencia. El Athletic iba quedando reducido a salidas aisladas y la capacidad de Aduriz de bajar los balones largos.
Godín repitió la jugada de Miranda y, en campo del Bilbao,
recibió otra amarilla en el 20, quedando los dos centrales capitalinos mermados durante 70 minutos de partido. Iraizoz sostuvo el guión de su equipo en el 25 con una parada sublime ante el remate de Villa desde dentro del área. El
Athletic achicaba agua y no conseguía sacudirse la presión colchonera. Villa lanzó desviado minutos más tarde confirmando el mal momento vasco.
El otrora ordenado repliegue hacía aguas y
Villa rompió la igualdad con una volea rasa que escapó al radar de Iraioz. Un centro de Juanfran desde la banda mal despejado por Laporte cayó en la frontal donde el asturiano engatilló sin miramientos. El Atlético abría la lata haciendo justicia a su dominio. El Athletic se veía obligado entonces a frenar el vendaval, primero, llegar al descanso en segundo término y dar un paso ofensivo para buscar el empate.
Balenziaga tuvo que retirarse por lesión en el 36 y Valverde quemó su primer cambio con la entrada Morán.
Sin embargo, el plan volvió a deshacerse. Un taconazo de Villa en el centro del campo para la subida de Filipe Luis abrió el campo. El brasileño filtró el balón entre líneas para que
Diego Costa impusiera su ley ante los zagueros. Control, recorte y gol. El Atlético penalizaba el estado de shock vasco tras el primer tanto con la sentencia del partido. En 40 minutos, los colchoneros se acercaban a una nueva victoria cómoda en su estadio, hecho que se está convirtiendo en costumbre. Con la posibilidad errada del tercero en los pies del voraz asturiano se llegó al descanso. Valverde tenía mucho trabajo para recomponer la cohesión de su equipo si no quería que el rodillo rojiblanco le infringiera una escabechina.
El segundo acto arrancó con el mismo escenario.
Filipe Luis abrió fuego tras regate ne el pico del área con un chut que atajó Iraizoz en el 46. Nada había cambiado en la actitud y el sistema visitante y el Atlético había olido sangre. La tormenta de ocasiones de gol estaba descargando su furia con Diego Costa, Villa y Koke como adalides. Llegados al 53 de partido,
Valverde, atónico al comprobar que en nada cambiaba el despliegue de los suyos, sentó a Beñat para inyectar electricidad con
Susaeta.
Iraizoz tapó el arranque de goleada con otra llegada fulgurante colchonera tras robo en campo rival. Juanfran centró y Villa cabeceó a las manos del meta vasco. El Atlético se gustaba ante un rival que en el 60 de partido rondaba ya el
KO técnico. Adrián envió fuera una nueva combinación frenética rojiblanca con Costa como asistente minutos más tarde.
Los pupilos de Simeone peleaban cada balón sin fisuras, como si tuvieran que remontar un marcador adverso. Como el hambre de los que todavía no han saboreado la gloria.
El Athletic no encontraba jugadas congruentes, ahogado por el ardor local. El técnico vizcaíno intentó cerrar el partido dando entrada a
Albizua para ocupar el lateral izquierdo, descompensado con la falta de velocidad de Laporte. Simeone replicó con la salida de Adrián -agasajado con una ovación cerrada- y la entrada del guerrero
Raúl García, con el fin de taponar las opciones combiativas rivales y de amartillar el tercero del bloque madrileño con su potencia llegadora. Con la
amarilla a Diego Costa por sus airadas protestas al colegiado se llegó al ecuador del segundo tiempo.
Diego Costa buscó la escuadra de Iraizoz en otra galopada sin freno por parte de la zaga vasca en el 77. El partido languidecía con el césped volcado hacia la portería visitante. La presión colchonera no cedió un respiro y el Athletic moría inmerso en una horizontalidad combinativa anestesiante para sus aspiraciones de remontada. Para completar el paisaje desolador para el bloque de Valverde,
Morán -que no fue titular-
vio la roja por doble amonestación tras asestar una golpe a Godín en el 80.
Una acción individual de Aduriz con chut que lamió el poste del inactivo Courtois constituyó la única reacción bilbaína tras los goles rojiblancos. Villa disfrutó la segunda ovación atronadora de la tarde al ser sustituido por el
"Cebolla" Rodríguez en una sustitución con ánimo de homenaje minutos más tarde. La conclusión del choque se acercaba sin novedad sobre el césped. La pelota pertenecía al Bilbao sin consecuencias para la meta defendida por Courtois. La afición colchonera ejercía de banda sonora al aspirante destacado a destronar a los gigantes del bampopié nacional.
Tres puntos más en la mochila rojiblanca, que sigue su camino dirigido por la humildad del discurso de su técnico y la voracidad del despliegue físico de un vestuario a pleno rendimiento. El Athletic ha de recomponer filas ante la reprimenda sufrida en la capital española. El déficit en la intensidad ha convertido en utópico el despliegue del juego combinativo con llegadas desde la banda.