Economía

“El panorama tributario español es un caos, hay que definir las reglas del juego”

Entrevista a Durán-Sindreu

Miércoles 06 de noviembre de 2013
- Han creado la Unión de Colectivos de Profesionales del Ámbito Tributario, ¿por qué era necesario unirse?

Para defender de forma unitaria las cuestiones más relevantes de nuestro sistema tributario en las que existe un total consenso.

- En la asociación hay profesionales de las dos orillas, tanto de la Administración, como asesores fiscales: ¿tienen los mismos objetivos?

En la Asociación no pueden ser asociados funcionarios en activo pero si exfuncionarios. Desde esta perspectiva, el contar con antiguos cargos cualificados de la Administración nos permite contar con su experiencia y conocimientos profesionales y conocer tal vez mejor el funcionamiento de la propia Administración. Para nosotros es un lujo que tales profesionales se asocien en la Asociación Española de Asesores Fiscales (AEDAF) y participen en la misma de forma activa ya que, en definitiva, tenemos idénticos objetivos.

- A la ciudadanía los impuestos siempre le parecen excesivos y los servicios que ofrece la Administración, pocos... ¿Falta educación fiscal en España?

No sólo falta educación tributaria sino que es absolutamente necesaria e imprescindible, si pretendemos que los ciudadanos entiendan por qué y para qué se pagan impuestos. Solo desde su conocimiento e importancia seremos capaces de rechazar colectivamente el fraude y valorar de forma adecuada los servicios que la Administración nos presta.

- Sin embargo, ahora más que nunca, la presión fiscal ha subido a la par que se recortaba en los servicios de la Administración, ¿qué le parece la política fiscal que se ha emprendido en los últimos tiempos?

Equivocada en cuanto a prioridades. El problema no es subir o bajar impuestos, sino definir qué modelo de Estado queremos y cómo financiarlo. Hay que concretar las políticas de gasto a realizar y su coste y ver si se pueden o no financiar o, mejor, si son sostenibles. Ello exige, también, ser riguroso en la gestión eficiente y eficaz del gasto. Sólo después de haberlo hecho es cuando procede debatir si hay que subir o bajar impuestos.

- En cuanto a la economía sumergida, las cifras que a veces se dan marean. Se dice que de aplicar impuestos a esas cantidades se podrían cuadrar las cuentas públicas. ¿Cuál es el tamaño de la economía sumergida?

Lo desconozco. No soy partidario de los estudios empíricos. Prefiero la acción concreta y sus resultados. Y si hay economía sumergida hay que hablar menos de su dimensión teórica y más de cómo eliminarla de verdad.

- Se está luchando contra los fraudes, y se ha brindado una 'amnistía fiscal' en su denominación popular. Sin embargo, no terminan de aflorar los grandes números de la economía sumergida. ¿Por qué?

Creo que se ha avanzado mucho en la lucha contra el fraude y que se puede avanzar más. Habrá que analizar si tenemos los medios suficientes para ello. Si los tenemos, hay que ser más exigentes y ambiciosos. Y si no los tenemos, hay que dotarlos.

- ¿Qué opinión le merecen los paraísos fiscales?

Son un instrumento perfectamente lícito que adolece, eso sí, de la falta de intercambio de información entre países con la finalidad del necesario control por parte de los diferentes Estados. Hay que avanzar pues hacia su total transparencia, cuestión que no es un problema nacional o interno sino internacional.

- Impuestos y comunidades autónomas. ¿Cómo ve que haya un panorama tributario tan diverso?

Como un caos. Creo que habría que poner orden en tanta diversidad normativa respetando, claro está, la competencia fiscal entre comunidades. Se trata, más bien, de fijar de forma coherente las reglas de juego.

- ¿Qué es lo más urgente a mejorar en materia tributaria en España?

Revisar todo el sistema tributario. Hacerlo más justo. Pero siempre después de abordar la asignatura pendiente: el gasto público.

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