Crónica gastronómica
Miércoles 06 de noviembre de 2013
Durante mucho tiempo, siglos, Domecq ha sido la marca de referencia en Jerez. Éxito de una familia que se perpetúa a lo largo del tiempo y que, además de hacer unos vinos extraordinarios, representó a Andalucía y a Jerez en el mundo de los caballos y del señorío.
Con la venta de la Sociedad, se iniciaron diferentes caminos para algunos miembros de la familia. Después de un cierto tiempo, Miguel decidió que había llegado el momento de abandonar la uva palomino y los vinos de Jerez y empezar a elaborar vinos de mesa.
Para eso, en una finca, en Entrechuelos, plantó viñas para vinos tintos (cabernet sauvignon, merlot, syrah y tempranillo) y para vino blanco, la uva chardonnay (en la foto), sin duda, la mejor del mundo, con la que se generan los grandes vinos blancos de Borgoña.
Poco a poco, ha ido elaborando una gama de vinos que con el paso del tiempo está adquiriendo una gran calidad. Algunos de ellos, con el nombre de Estrechuelos, otros con la firma Alhocen y en el futuro, El Cortijo Torrecen, en el término municipal de Jerez de la Frontera.
Como en otros casos, con viñas recientes y vinos jóvenes, creo que Miguel Domecq ha conseguido un vino blanco que en relación calidad-precio está entre los mejores. El Entrechuelos 2012, Vino de la Tierra de Cádiz, tiene un excelente color amarillo pajizo, con claros aromas varietales clásicos de chardonnay. Con una acidez muy bien compensada, redondo y largo, es un vino de terruño irrepetible debido al clima tan particular del año 2012. Joven, sin pretensiones, con un precio que está entre los 5 y los 10 euros, según donde se compre y que, por tanto, es muy asequible teniendo en cuenta la calidad de la uva y del terruño.
Es un excelente vino como aperitivo, tanto en la barra como en la mesa. Combina bien prácticamente con todo. Es fresco, agradable y permite disfrutar con los aperitivos de Andalucía, con las tapas pero, también, con los pinchos del País Vasco o con la cocina en miniatura que se está imponiendo en toda España y en el resto del mundo.
También hay un Alhocen Chardonnay fermentado en barrica 2012, que tiene quizá más entidad que el Entrechuelos pero que, al menos para mí, debe todavía evolucionar con el tiempo. Mientras que el Entrechuelos puede beberse desde ya.
Entre los tintos, el Entrechuelos Roble 2011 está a punto. Un vino joven, una mezcla de tempranillo, cabernet, merlot, y syrah. Cuatro uvas magníficas.
Hay otro Entrechuelos tinto tercer año cosecha 2010, con tempranillo, cabernet, sauvignon, merlot y syrah, exactamente igual que el Roble. Es un vino más intenso, más complejo y que también tiene buena relación calidad-precio.
El Premium Entrechuelos solo comenzará a comercializarse en Navidad de 2013.
Existen otros dos vinos tintos, el Syrah Merlot y el Selección Especial Miguel Domecq con syrah, merlot, cabernet, sauvignon y tempranillo cosecha 2008 embotellado en febrero 2009. Prácticamente agotado el 2008, la añada 2010 se comercializará a partir de Navidad de 2013.
En resumen, Miguel Domecq tuvo un sueño que se ha convertido en realidad: elaborar en Jerez, en Cádiz, grandes vinos de mesa, blancos y tintos.
Sin duda alguna lo está consiguiendo. Los jóvenes son espectaculares de calidad y más aún si tenemos en cuenta los precios.
Existen en Andalucía otras iniciativas parecidas como la famosa Huerta de Albalá, con su fantástico vino Taberner número 1.
Jerez y Sanlúcar han sido, siempre, tierra de fino y de manzanilla, de oloroso, palo cortado, amontillado y Pedro Ximénez.
Pero es bueno que, en este comienzo del Siglo XXI, esa tierra fantástica que da algunos de los mejores vinos del mundo, empiece también a elaborar vinos de mesa, completando así la oferta de vinos de Andalucía.
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