Estudiará la atmósfera marciana
Laura Crespo | Martes 12 de noviembre de 2013
La nueva misión de la NASA a Marte, MAVEN, ha sido lanzada este lunes con éxito desde Cabo Cañaveral (Florida), tal y como estaba previsto. El objetivo de este nuevo proyecto de exploración del planeta rojo es determinar su pasado climatológico y confirmar la hipótesis de que los cambios sufridos en los dos últimos billones de años, pérdida del agua líquida incluida, son consecuencia del deterioro de su atmósfera.
¿Por qué desapareció el agua de Marte? Que la corteza marciana albergó algún día agua y, con cierta probabilidad causal, vida, es un hecho casi confirmado gracias a expediciones como el ya famoso robot Curiosity, que merodean por la superficie de nuestro planeta vecino para hallar indicios sólidos sobre el pasado azul que Marte insiste en sugerirnos. Ahora, la NASA está a punto de descubrir por qué ya sólo quedan pistas de los ríos, lagos y mares que bañaron el planeta rojo hace millones de años.
Este lunes se ha desarrollado con éxito el lanzamiento de MAVEN (Atmósfera de Marte y Evolución Volátil), el primer programa espacial que estudiará la atmósfera superior marciana, su estado y composición actual y, sobre todo, su evolución a lo largo de la historia. La sonda tomará muestras de gases de la atmósfera de Marte desde su órbita y, entre otras cosas, analizará la presencia de vapor de agua, si se está perdiendo y a qué ritmo.
“Las observaciones sugieren que la pérdida de gases de la atmósfera al espacio se ha producido a través del tiempo, en unos 3,5 billones de años, y que continúa en la actualidad”, explica a El Imparcial la subdirectora de la misión, Sandra A. Cauffman. Gracias al estudio de esa pérdida atmosférica y a otros datos ya conocidos, como la evolución histórica del viento solar o la radiación ultravioleta extrema del Sol, MAVEN determinará cómo era la atmósfera de Marte en el pasado.
Según Cauffman, Marte presenta evidencias de una “atmósfera invernadero”, candidata a culpable de la extinción del agua marciana. Las características morfológicas –como redes de valles y cráteres de lagos- y mineralógicas –hematita, sulfatos y arcillas- de Marte son indicativas de la presencia de agua líquida en el Marte primitivo. “Estos rasgos no se ven en las superficies más recientes, lo que indica que algo en el ambiente marciano ha cambiado con el tiempo”, dice la subdirectora de MAVEN.
La hipótesis de partida es que los gases de efecto invernadero, como el CO2, “calentaron la atmósfera marciana por encima de su temperatura de equilibrio” hasta hacer desaparecer el agua. Con esta revolucionaria misión, los investigadores de la NASA esperan, en definitiva, obtener datos sin precedentes que les ayuden a entender cómo la emisión de gases desde la atmósfera pudo haber jugado un importante papel en el cambio climático del planeta y, por lo tanto, en sus condiciones de habitabilidad.
El presente de Marte, ¿el futuro de la Tierra?
Dióxido de carbono, efecto invernadero, emisión de gases… Los términos que utilizan los científicos para hablar de un planeta frío, seco y sin apariencia de vida situado a miles de millones de kilómetros nos resultan escandalosamente familiares. ¿Podría la atmósfera de la Tierra seguir el mismo camino que la marciana y terminar con el agua del planeta? Sandra Cauffman lo ve muy improbable.
Por un lado, se cree que la atmósfera de Marte fue en algún momento del pasado parecida a la terrestre, pero no exactamente igual. Además, el planeta Rojo no tiene un campo magnético como el que sí presenta la Tierra. “Mientras ese campo exista, nuestro planeta no perderá su atmósfera hasta el punto en que Marte lo hizo”, explica la investigadora de la NASA. Por último, la capa de gases que envuelve a nuestro vecino se perdió hace billones de años, según las aproximaciones que ahora MAVEN pretende confirmar, “cuando el viento solar y la radiación EUV eran mucho mayores” que en la actualidad, dice Cauffman.
Tras años de diseño, fabricación y preparación, MAVEN está ya camino de la órbita marciana. El pasado mes de agosto llegó al Kennedy Space Center, en Florida, para someterse a la última puesta a punto, que ha incluido test de los ocho instrumentos científicos que lleva integrados para medir la atmosfera superior marciana y las propiedades de la ionosfera, el campo magnético, el viento solar, la radiación y las partículas solares que entran en la atmósfera.
Además, MAVEN porta un paquete de retransmisión de Ultra Alta Frecuencia (UHF), Electra, que servirá de apoyo a la comunicación con los rovers, como el popular Curiosity, que se encuentran en la superficie de Marte. Con sus paneles solares desplegados, la sonda tiene una longitud de 11,43 metros, similar a la de un autobús, y el peso de un coche familiar, 2.550 kilos.
Lanzamiento preciso
El 18 de noviembre a las 13:28 hora local (19:28 en España), MAVEN ha sido lanzado desde la base aledaña al Kennedy Space Center, el famoso Cabo Cañaveral, a bordo de un cohete ATLAS V. Tal y como explica Cauffman, la lluvia, las nubes o los vientos fuertes, podían dificultar la operación, pero las condiciones atmosféricas han permitido finalmente que la nave despegue según el plan.
Los investigadores de la Nasa han aplaudido que MAVEN haya podido partir el día que se había previsto desde el inicio. El proyecto tenía, a partir de este lunes, un periodo de 20 días, como mucho, para conseguir elevarse hacia el espacio. La mecánica de las órbitas planetarias hace que las condiciones idóneas para lanzar un satélite a Marte sólo se den cada 26 meses. Este lunes era la fecha perfecta y, hasta el 7 de diciembre, las condiciones seguirán siendo favorables aunque, de haberse complicado el lanzamiento de hoy habrían sido necesarias algunas correcciones para ajustar los parámetros a los días venideros.
Por suerte, ni lluvia, ni nubes, ni viento excesivo han impedido que MAVEN vuele en el momento exacto. A partir de ahora, tardará diez meses en instalarse en la órbita marciana, que alcanzará en septiembre de 2014. Durante este periodo de casi un año, la NASA seguirá de cerca al satélite gracias a un sistema de telemetría, con el que se enviarán a MAVEN instrucciones para que ejecute las maniobras necesarias.
Con un presupuesto que supera los 761 millones de dólares, la misión está inicialmente prevista para un año. Sin embargo, Cauffman explica que el proyecto “está marchando muy bien” y que no han gastado la partida de dinero que estaba destinada a la implementación y el lanzamiento, por lo que el equipo de MAVEN ha solicitado a la NASA una extensión de la misión. La investigadora es optimista y cree que el programa podrá continuar más allá de los 365 días planeados. La sonda, señala Cauffman, alberga combustible para funcionar durante siete años. Pasado ese tiempo, MAVEN se dejará caer de la órbita y se quemará al entrar en la atmósfera marciana.
Cauffman destaca que “aunque las condiciones límite de Marte y de la Tierra son diferentes entre sí, los procesos son muy similares”. La investigadora señala que “entendiendo los procesos por medio de los cuales Marte perdió su atmosfera, podremos hacer una extrapolación y determinar si la Tierra podría correr un riesgo similar”. Sin embargo, la subdirectora de la misión alude a una segunda y no menos importante razón por la cual MAVEN volará hacia el espacio en menos de 24 horas. “Marte es un planeta muy interesante y nosotros, los humanos, somos muy curiosos; el ser humano ha intentado desde siempre ampliar sus horizontes y el hecho de saber más del planeta rojo engrandecerá nuestras perspectivas de conocimiento”, termina.
TEMAS RELACIONADOS: