Opinión

Bildu no quiere el final de ETA

Miércoles 27 de noviembre de 2013
El portavoz del Gobierno vasco, José Erkoreka, daba cuenta ayer de los pormenores del Plan de Paz y Convivencia 2013-16. Con una dialéctica cada vez más parecida a la de la izquierda abertzale, Erkoreka afirmaba que la intención del ejecutivo autonómico vasco no era otra que la de “recoger las aportaciones de las formaciones políticas y de los agentes sociales para acercar posiciones y flexibilizar las actitudes rígidas en aras a alcanzar los consensos que en este momento son imposibles”. O lo que es lo mismo, dar más y más vueltas para conseguir lavar la cara de la izquierda abertzale.

Una izquierda abertzale que sigue en la misma línea de siempre. De hecho, todos los partidos del arco parlamentario vasco pedían la disolución de ETA, salvo Bildu. Poco importan sus argumentos -por lo demás, tan plúmbeos como los de Erkoreka- pues no hay justificación posible a la hora de negarse a pedir el final de la banda terrorista. Eso denota que pese al “nuevo escenario” al que echa mano siempre el nacionalismo vasco en su conjunto, algunas cosas no cambian. Y el brazo político de ETA es una de ellas, por más que el PNV -y un nutrido sector del PSE, conviene recordarlo- pretenda salir siempre a su rescate.