Mariano Torralba | Sábado 30 de noviembre de 2013
El Teatro del Arenal, un bien público financiado en parte por el Consorcio de Rehabilitación de Teatros y por la pareja Payán-Torralba con la pignoración de sus bienes; un teatro coquetón en pleno centro de Madrid, ha sido expoliado por la empresa Tanchal 98, S.L que lo ha programado durante los últimos cinco años.
El Teatro –con su merecida mayúscula- aguanta todo; aguanta a desaprensivos advenedizos, a diletantes y a “hombres de empresa” cuya única intención es “poner en valor” aquello que trepan a los escenarios de “sus” locales como si una revolución industrialnueva y tardía pudiera aplicarse a un mundo de amor y entusiasmo que se quiebra.
El teatro aguanta todo menos la burla de quienes creen saber todo sobre algo que tantos ignoran.Aunque se empeñen, el Teatro no es ni será nunca un negocio; sí un arte, sí una vocación, unmodo de vivir ilusiones. Así que ¡fuera mercachifles del templo teatral! Profesionales, aficionados y público os echaremos con látigo de amor y razón. La empresa teatral, de equívoco nombre y certero apellido, arrastra la carga de pertenecer, según los aludidos, a una “unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos (RAE definita).
La inusual historia del expolio del Arenal comienza con el impago de las rentas, desde septiembre de 2012, por parte de Tanchal 98, S.L, sociedad gobernada por Alejandro Colubi (Marquina y Príncipe Gran Vía) quien, además, rabioso por no conseguir la renovación de su contrato, se aferra a ciertos mercantilismos y decide arramblar con obras de arte, muebles y valiosos objetos decorativos, antigüedades y HASTA CON LAS BUTACAS Y FOCOS DE LAS DOS SALAS DEL TEATRO. ¡Lo nunca visto en cade la señá Talía!
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