Sociedad

Una Iglesia para los pobres

Crónica religiosa

Sábado 30 de noviembre de 2013
Llega el adviento con la mejor noticia: el primer documento del pontificado de FRANCISCO: “Evangeliigaudium”(La alegría del Evangelio). Una Exhortación apostólica basada en las conclusiones del Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización, celebrado en octubre del pasado año. Un texto que el Papa entregó el pasado domingo a 35 personas y que fue hecho público el martes en la Sala de Prensa de la Santa Sede por el Secretario General del Sínodo de los Obispos, monseñor Baldisseri, por el Presidente del Consejo Pontificio para la Nueva Evangelizacioón, Monseñor Fisichella, y por el Presidente del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, MonseñorCelli, quien dijo que “nos encontramos ante un pastor que medita y habla con sus fieles, pues el Papa utiliza un lenguaje sereno cordial, directo y en sintonía con el que ha venido manifestando en sus meses de pontificado.

Un documento escrito de modo directo y que se “entiende a la primera” pues está hecho con sencillez y al alcance de todos. Quiero recoger un párrafo que, para mí, es muy importante pues nos habla de “la dimensión social de la evangelización”: “Ya no se puede decir que la religión debe recluirse en elámbito privado y que está sólo para preparar almas para el cielo. Sabemos que Dios quiere la felicidad de sus hijos también en esta tierra. La palabra solidaridad está un poco desgastada y, a veces, se la interpreta mal, pero es mucho más que algunos actos esporádicos de generosidad. La solidaridad reconoce la función social de la propiedad y el destino universal de los bienes como realidades anteriores a la propiedad privada. La posesión privada de los bienes se justifica para cuidarlos y acrecentarlos de manera que sirvan mejor al bien común. Pero a veces somos duros de corazón y de mente, nos extasiamos con las inmensas posibilidades de consumo y distracción que ofrece esta sociedad. Así se produce una especie de alienación. Para la Iglesia, la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica. Por eso quiero una Iglesia pobre para lospobres.Ellos tienen mucho que enseñarnos.”

Un documento emocionante y debe abrir muchas mentes encerradas y duras.

No quiero terminar esta crónica religiosa semanal sin hacer mención a sencilla carta pastoral del Arzobispos Castrense, Juan del Río, que titula “Vigilantes, pero no vigilados. Monseñor del Río, uno de los prelados con más futuro en la Iglesia española nos dice que “El ser humano tiene un derecho inalienable a su propia intimidad. No hay nada más incómodo que cuando nos sentimos observados con maledicencia por otros. Llevar el control de la vida de los demás es un “deporte” muy común. Los sofisticados medios de investigación y vigilancia entre los Estados están de actualidad, y en ocasiones producen escándalos, con la consecuente alarma social. Así, ponemos vigilantes por todos los sitios, pero el hombre se ha olvidado de vigilarse a sí mismo”.

Bienvenidos al Adviento.