RESEÑA
Domingo 08 de diciembre de 2013
José Calvo Poyato: Mariana, los hilos de la libertad. Plaza y Janés. Barcelona 2013. 576 páginas. 22,90 €
"Me habéis hecho entender vuestro anhelo de que restableciese aquella Constitución que entre el estruendo de las armas hostiles fue promulgada en Cádiz en el año de 1812. He jurado esa Constitución por la que suspirabais y seré siempre su más firme apoyo. Marchemos francamente, y yo el primero por la senda constitucional". Pocos podían intuir después de oír estas palabras del manifiesto fernandino en el año 1820 que quedarían en agua de borrajas y serían ignoradas por el conocido como rey felón Fernando VII.
Estos años de enfrentamiento entre liberales y absolutistas ha generado numerosos héroes que han trascendido el paso de los años, casi todos ellos varones debido a la predominancia de estos sobre las mujeres en asuntos relevantes en siglos pasados. Pero encontramos una mujer contra la que el poder absolutista, si es que solo fue eso, obró indignamente de forma superlativa. Mariana Pineda, sin duda, fue una heroína de esta lucha por la libertad, si bien no es menos cierto que visiones excesivamente poéticas y apasionadas han obviado las certezas históricas para ir por otros derroteros mucho más románticos, pero quizás más alejados de la realidad. Novelar una historia como la de la joven Mariana Pineda no deja de ser una complicada tarea cuando los que han abordado a este personaje con anterioridad son ilustres escritores de la talla de Federico García Lorca.
José Calvo realiza el relato de la persecución, condena y ejecución de Mariana Pineda basándose en las certezas que se pueden encontrar en la documentación existente del caso por el que fue juzgada y tratando de dejar con los pies en la tierra a la imaginación, que tan proclive es en estos temas a ir hacia un paisaje más onírico y unos hechos más virtuales.
Pasearemos por la ciudad de Granada de aquellos años, veremos cómo se gesta y se produce el registro del domicilio en el cual aparecen las pruebas del delito que acabarán dando con los huesos de Mariana en el patíbulo, asistiremos al intento de chantaje de las autoridades para que Pineda confesase quiénes eran sus cómplices y con ello se librase de la pena capital, su encarcelamiento y su conducción hacia el cadalso tratando de mantener la dignidad hasta el último momento. Y, por supuesto, nos daremos cuenta porque a veces la pérdida de la vida de una persona no es escarmiento si no acicate para continuar en pro de un ideal.
Pero tampoco nos pasará desapercibida la forma en que se dividía la sociedad española en aquellos años donde quizás la incertidumbre era el común denominador en uno y otro bando. No deja de ser curioso que posteriormente en la transición de la dictadura franquista a la actual monarquía parlamentaria, fuese igualmente la incertidumbre sobre el devenir de los acontecimientos futuros lo que más preocupase a la mayoría de la población.
Libertad, Igualdad y Ley, tres palabras que Mariana Pineda había bordado en aquella bandera y que le costaron la vida, tres palabras que en aquella época se identificaban con el inicio del cambio hacia la soberanía popular, tres palabras que aún hoy, doscientos años después, siguen siendo tres objetivos de miles de habitantes de nuestro planeta que los reclaman y luchan por ellos en muchos casos dando su vida como hizo Mariana.
Por Jorge Pato García