Opinión

Bárcenas-Cospedal: todo sigue igual

Lunes 09 de diciembre de 2013


La desestimación de la demanda por intromisión ilegítima en su derecho al honor que había interpuesto María Dolores de Cospedal contra Luis Bárcenas es poco menos que irrelevante. El hecho de que el ex tesorero del PP haya sido absuelto de haber filtrado los famosos papeles al diario El País no clarifica nada. Por de pronto, la veracidad de dichos papeles sigue en entredicho, toda vez que, hasta la fecha, no hay apenas evidencias probatorias que los sustenten. El propio juez señala en la sentencia que Bárcenas ha cambiado de versión más de una vez, asunto éste que dice bien poco a favor de su credibilidad. Sigue diciendo también que su comportamiento “supone una conducta indigna, deplorable e impropia de un cargo público que debe servir a la ciudadanía que le vota”; algo, por lo demás, ya conocido.

No hay, pues, novedad alguna. Todos los indicios apuntan a que las cuentas del PP han estado plagadas de irregularidades. Será la justicia, en todo caso, quien lo determine, al igual que si María Dolores de Cospedal percibió o no sobresueldos “en B”. Bárcenas ya reiteró en su momento que no disponía de pruebas -pese a lo cual, sigue acusando sin ellas- ; y en un estado de derecho, toda acusación ha de ir refrendada por una prueba. Es posible que Cospedal haya actuado judicialmente con celeridad por saber de primera mano que no hay recibís que la puedan comprometer. Por más que la secretaria general del PP se muestra satisfecha con el tenor de la resolución judicial, no basta para restañar las heridas de un partido que ha estado durante demasiado tiempo a merced de los manejos de Bárcenas. De él y de quienes sacaron partido de ello y que, por consiguiente, ahora deberían afrontar las consecuencias de sus actos.

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