rajoy asegura que nadie se acuerda del posible rescate a España
Jueves 12 de diciembre de 2013
El jefe del Ejecutivo termina el año 2013 con la constatación de la recuperación económica. Hasta hace unos meses la pregunta sobre el posible rescate a España era la primera pregunta en todas sus ruedas de prensa. Pero otros asuntos, como la cuestión catalana que han irrumpido con más fuerza y han eclipsado el mensaje de optimismo económico que ha querido transmitir el Gobierno. Artur Mas ha dejado claro que está decidido a convocar una consulta en 2014 y el Ejecutivo ha dejado claro que no la permitirá.
"Hoy ya no me preguntan por el posible rescate de España y hace un año era una cuestión en todas mis ruedas de prensa". Esa frase, repetida en los últimos meses por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, es para él la constatación de la recuperación económica.
Es lo que tanto el jefe del Ejecutivo como sus ministros han divulgado durante el presente año ante datos como el que llegó de la mano del tercer trimestre: el fin de la recesión.
El crecimiento de las exportaciones, la evolución de la prima de riesgo y determinadas lecturas de los últimas cifras del paro no han llevado a los miembros del Gobierno a hablar de brotes verdes por la connotación peyorativa que ya ha adquirido esta expresión, pero sí para decir que se atisba la luz al final del túnel.
Al cumplirse el ecuador de la legislatura, el pasado 20 de noviembre, Rajoy agradeció a los españoles su esfuerzo porque consideró que es lo que, junto a sus reformas, ha permitido dar la vuelta a la situación.
No hay que bajar la guardia. Es una de las advertencias que ha realizado y que le ha servido para justificar su determinación de seguir una hoja de ruta que ha incluido este año la reforma de las pensiones pero que ya no prevé medidas tan duras como las que dice haberse visto obligado a tomar.
Rechaza hablar Rajoy de satisfacción cuando la cifra de desempleados sigue en niveles que reconoce intolerables y, para la segunda parte de la legislatura, considera una meta que la recuperación sea percibida por los ciudadanos y a ello cree que puede contribuir la futura reforma fiscal.
Ha habido durante 2013 asuntos que han interferido en el mensaje de optimismo económico, como el debate sobre el futuro de Cataluña, en cuyo desarrollo se han sucedido fases de endurecimiento del discurso con otras en las que ambas partes parecían más proclives al entendimiento.
Pero la cuestión catalana se ha convertido en un túnel en el que no parece nada fácil encontrar la salida debido a que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, está decidido a convocar una consulta en 2014 y el Ejecutivo ha dejado claro que no la permitirá.
Rajoy ha ofrecido una y otra vez diálogo, pero ha recalcado que la soberanía nacional no se va a romper y ha contrapuesto al eslogan catalán de "España nos roba" decisiones como el fondo de liquidez autonómica o el nuevo plan de proveedores.
La sombra del extesorero del PP Luis Bárcenas ha sido también muy alargada y ha estado detrás de algunas decisiones como el paquete de medidas de regeneración democrática que anunció Rajoy en el debate sobre el estado de la nación.
Las informaciones sobre Bárcenas provocaron también un inusual pleno del Congreso el primer día de agosto en el que el jefe del Ejecutivo defendió la legalidad de las cuentas del PP y recalcó que él no se iba a declarar culpable en este asunto porque no lo es, y que no iba a dimitir ni tampoco adelantaría las elecciones.
Pese a las críticas de la oposición en bloque, el Gobierno ha sacado adelante la reforma educativa y Rajoy ha querido expresar en todo momento su apoyo a José Ignacio Wert. Y no sólo a él, porque públicamente ha asegurado que, si puede, no cambiará a ningún ministro en toda la legislatura.
Con la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, como principal valedora, se ha impulsado la reforma de las administraciones públicas, una iniciativa que junto a la reforma local considera el Gobierno que permitirá un ahorro considerable a las arcas del Estado, de las comunidades y de los ayuntamientos.
La Ley de Transparencia, la de Acción Exterior, la reforma del Código Penal o la nueva ley de Seguridad Ciudadana son otras decisiones puestas en marcha; a punto de ver la luz está la reforma de la ley del aborto y no hay intención por ahora de abordar cambios en la Constitución.
Un capítulo que era inevitable en los balances anuales, el del terrorismo de ETA, permite un año más dejar sus hojas en blanco, aunque la decisión del Tribunal de Estrasburgo anulando la denominada "doctrina Parot" ha provocado la reacción de las víctimas y la comprensión hacia ellas por parte de Rajoy y de sus ministros.
No hubo comprensión alguna ante la actitud de las autoridades gibraltareñas al lanzar bloques de hormigón al mar para impedir que faenaran los pesqueros españoles.
Gobierno y PSOE lograron consensuar el nuevo Consejo General del Poder Judicial. Fue uno de los escasos acuerdos entre el Ejecutivo y los socialistas en un año sin citas electorales pero de duros reproches por ambas partes.
Con los comicios europeos a la vista no parece haber visos de que pueda relajarse esa relación. Y menos con lo que espera en 2015: municipales, autonómicas y las elecciones generales, el fin de la cita.
TEMAS RELACIONADOS: