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Diego Costa y la intensidad del Atlético disuelven a un endeble Valencia

atlético de madrid 3 valencia 0

Domingo 15 de diciembre de 2013
El Atlético de Madrid recuperó el liderato de la Liga BBVA tras imponerse con claridad a un Valencia que solo aguantó equilibrado el primer tiempo. Tras el descanso, los madrileños arrasaron con veloces contras y una tormenta de llegadas a su rival para sentenciar el choque en cinco minutos con tantos de Diego Costa -imperial- y Raúl García. El Caledrón sigue siendo un feudo inexpugnable.

La impecable inercia del Atlético de Madrid dejó de ser ascendente y noticiable desde que los colchoneros arrancaron un pedazo de la cima del balompié nacional y continental con la solidificación del anhelo proyectado por Diego Pablo Simeone. Ahora, instalados en la pugna por el título doméstico y proclamado como el mejor club de la primera fase de la Liga de Campeones, el Atlético de Madrid atiende responsabilidades de mayor peso, acordes con su merecido estatus. Por ende, un partido como el que se presentaba esta gélida noche en la ribera del Manzanares ofrecía el escenario al que los rojiblancos se han acostumbrado: un camino en el que se tiene más que perder que el rival, con la presión que el ritmo del Barça está imprimiendo a los primeros meses de calendario y el desgaste del cartel de favorito hasta que se demuestre lo contrario. Sin embargo, el bloque construido por el "Cholo" ha convertido el vértigo propio del paisaje actual en motivación. La inestabilidad ha desparecido tanto en casa como en las visitas con la firmeza del mantra de "partido a partido".

El guión susurraba un nuevo día en la oficina del inexpugnable Calderón -en esta ocasión, con tres cuartos de entrada en las tribunas-. Simeone dispuso su once de gala con Tiago, Gabi y Koke liberando de deterioro físico al genio turco de apellido Turán -hasta donde lo permita la ética de entrega del otomano- para que brille en las transiciones y lance a Diego Costa y David Villa, la pareja de arietes de moda en lo que va de campeonato. Por detrás, Filipe y Juanfran contaban con el espacio reservado en los carriles para apoyar las jugadas de posesión o las contras. Godín y Miranda, en destacable estado de forma, guardarían la espalda ante la velocidad de la medular oponente y actuarían como arietes en el balón parado, con Resurrección como especialista cum laude. Nada nuevo en la hoja de ruta.

El Valencia, por su parte, tan adicto al caos en el transcurso de la actual temporada, se ha convertido en un equipo imprevisible. Provisto de juventud y físico en todas las líneas, Djukic no termina de cohesionar el bloque para equilibrar el colectivo, y el sistema sufre una corrosión que en escasas ocasiones se transforma en puntos por obra y gracia de un día colosal de los atacantes. Pero la inercia, con Canales en el campo y Jonas en estado de gracia, parece haberse matizado. El técnico serbio dispuso sobre el césped madrileño un once destinado a hacer daño en la espalda de un Atlético volcado y disputar la posesión con criterio. Si bien las bandas siguen constituyendo el principal baluarte del esquema -con flechas como Bernat y Guardado por la izquierda y Barragán y Feghouli por la derecha-, Djuka ha entregado a Parejo y el mencionado Canales el orden en la salida del balón, con Banega en una suerte de castigo en el banquillo y Oriol Romeu como único tapón estricto en el centro del campo. La movilidad entre líneas de los frenéticos puntas y la endeblez defensiva siguen siendo los hándicaps que el conjunto ché puso sobre el tapete.


Así pues, con el debate de la posesión y el juego de la cesión de metros al rival en pos de robar la espalda de la zaga rival -jugada maestra de ambos equipos- arrancó que partido. Y el Valencia interpretó mejor su partitura en el comienzo del choque. Djukic era conocedor de la importancia de bajar el ritmo inicial colchonero y sus jugadores monopolizaron la posesión del balón como anestesia al ardor local con eficacia. El Atlético, por contra, seguía aplicado en la presión, sin importarle el escenario inicial. De hecho, con el equipo levantino cediendo imprecisiones en su manejo cansino de la pelota nació una galopada con desborde brillante de Diego Costa sobre Víctor Ruíz que Villa no embocó por centrímetros. Primer intento en el 11 de partido. Dos lances más tarde, Oriol Romeu cazó al brasileño y se ganó una amarilla preocupante para los intereses visitantes, que jugaría el resto del choque con su retén en la medular mermado.

El susto amilanó a los valencianistas y a partir del minuto 15 perdieron el eje de la posesión y arrancó el acoso madrileño, pero las ocasiones no llegaban. El ecuador del primer tiempo se cruzó con un ritmo bajo de juego por parte de ambos equipos, con Arda y Canales desaparecidos en el juego horizontal de ambos contendientes. Sin claridad ni ritmo, los porteros trataban de calentar el físico por su cuenta ante la ausencia de llegadas a portería.

El Valencia, reconstruido en el manejo del tempo del partido, probó la inspiración de Courtois en el minuto 30 tras una pérdida de Koke en un cambio de banda interceptado por Bernat que el extremo tradujo en contra veloz culminada por un tímido lanzamiento de Jonas. La batalla por la posesión con dos equipos tan afilados a la contra congelaba el ritmo de juego al tiempo que la grada trataba de calentar la intensidad de sus jugadores. Sin embargo, el despliegue de los de Djukic provocaba el inicio de los balones largos a Costa en un Atlético que bailaba al son de la partitura blanca. Todo un triunfo para los inestables visitantes. La seriedad de su encuentro resultaba notable. La posesión más larga del partido, que cansaba y desquiciaba el sistema de presión del bloque de Simeone, confirmaba el mando valenciano hasta el descanso. El marcador refleja empate, pero la contienda de los banquillo quedaba desnivelada en favor ché.

El segundo acto arrancó con una velocidad más del Atlético. Arda desbordó y centró con peligro en el 46 y, segundos más tarde, Diego Costa ejecutó el primer chut local del partido, con parada de Diego Alves incluida. Pero el Valencia reaccionó de inmediato con otra veloz salida, que ahogó el regreso de Gabi, Tiago y Koke, concluida con un chut desviado de Canales desde la frontal. Arda Turan completó el fulgurante cambio de tercio con una volea que rozó el larguero valenciano. El partido había cambiado definitivamente, con ambos equipos más entregados a hacer daño que a no recibir un gol. Un error de guardado en el despeje de un rebote que ni remató Costa de milagro estuvo a punto de romper la igualada en un Calderón que ardía con la transformación de su equipo.

Y el propio Diego Costa se erigió en el ejecutor en el 58. Con el Valencia tratando de domar la inercia a base de posesión en campo contrario nació una contra que llegó al carril izquierdo. El brasileño recibió en la medular, encaró a Víctor Ruiz -que se encajonó en su área en una carrera por achicar que terminó por regalar todo el espacio de remate a Costa- y remató desde el interior del área. Su disparo,que rebotó en un zaguero, se coló mansamente en la meta de Diego Alves. El Atlético había reaccionado tras el descanso y la igualada duró 13 minutos. Ya no había anestesia efectiva para frenar la vehemencia de los locales. Los pupilos del "Cholo" se entregaron entonces al arte del achique y salida. Las transiciones rápidas. Todo dependía, entonces, de la puntería colchonera y la fluidez en el manejo de la pelota visitante.

Pero con los colchoneros al límite de revoluciones no cabe reflexión. Un centro de Juanfran mal despejado cayó en los pies del recién ingresado, Raúl García -que entró por Villa en un intento del técnico argentino por amarrar las líneas ante las posesiones rivales-, que encañonó el segundo. Corría el 62 de partido y el Valencia se había deshecho ante la furia del co-líder liguero.


Djukic quitó del campo a un mermado Feghouli para jugar la baza de a pegada y velocidad de Pabon. Bernat protagonizó la reacción levantina con un disparo muy desviado desde la frontal en el 70 ante un Atlético que había olido la sangre a la contra. Simeone dispuso a sus jugadores para abandonar la lucha por el control de la pelota y les ordenó adoptar la estrategia más pulida del esquema del "Cholo", el contraataque. Diego Costa desató su potencia y empequeñeció de manera abrumadora la sobriedad de los dos centrales rivales. No en vano, el brasileño provocó un penalti en otra potente galopada individual, aunque su compatriota Alves le sacaría el remate posterior con una estirada de foto en el 74. Nadie se atrevía ya a meter la pierna ante el recién nacionalizado español, que disolvió la seguridad defensiva ché con su exuberante garra.

Cinco minutos más tarde, por exótico que pueda resultar, el colosal Costa -que hizo suyo el partido- provocó otro penalti ante la desolada zaga valencianista. Esta vez no falló. El ariete estrella de la selección española anotó su segundo tanto en una noche para el recuerdo. El delantero empieza a confirmar su carácter dominante en el balompié nacional. Su actuación se cerró con un doblete meritorio tras haber asumido la responsabilidad de la victoria de su equipo sobre su espalda. Una jornada más.

Los minutos finales sirvieron para que la parroquia colchonera rindiera el tradicional homenaje a Arda Turan -muy desapercibido- que fue sustituido por Adrian. Con este meritorio triunfo, el Atlético de Madrid refrenda su papel de favorito y candidato al título, recupera el liderato de a Liga alcanzando al Barça, se distancia de su enemigo ínitmo capitalino y entrega otra ficha impoluta a los incrédulos que no incluyen todavía en pelea por el campeonato de la regularidad a este colectivo competitivo que ha construido Diego Pablo Simeone.

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