Sábado 21 de diciembre de 2013
La Unión Europea está investigando la concesión irregular de ayudas económicas a siete clubes de fútbol españoles, algunos tan señeros como Real Madrid, Barcelona o Athletic de Bilbao. Así lo anunciaba a mediados de semana el Comisario Europeo de la Competencia, Joaquín Almunia -quien, por cierto, es socio del Athletic-, recalcando que el asunto está todavía en fase de investigación. El anuncio en cuestión es preocupante para los clubes antes mencionados en particular, y para todo el fútbol español en general.
No es para menos. Según datos del Consejo Superior de Deportes -CSD-, la deuda del fútbol español asciende a 3.600 millones de euros, de los cuales casi 800 corresponden a Hacienda. Nada más y nada menos. Así las cosas, la “persecución” a la que aludía el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, y a la que se sumaba su colega del Barcelona, Sandro Rosell, está totalmente fuera de lugar. Las prácticas irregulares -cuando no claramente delictivas- han sido y son habituales en algo que ha dejado de trascender de lo meramente deportivo.
Además, se ha empleado mucho dinero público -caso del Valencia, por ejemplo- en apoyar a ciertos clubes cuando, en puridad, esas partidas presupuestarias podrían haber tenido un destino bastante más provechoso. No se trata, pues, de campañas orquestadas, sino de poner orden en un sector tan opaco como impune hasta la fecha. En Alemania, por ejemplo, es inviable que un club fiche estando en números rojos, así como también que parte del dinero de esos fichajes se pierda por el camino. En España sí, y eso es justo lo que Bruselas pretende poner el claro.
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