Opinión

El discurso Real

Miércoles 25 de diciembre de 2013
Un año más, los exegetas de la monarquía se afanarán hoy en desentrañar el discurso de Navidad del Rey; por otro lado, el que quizá más expectación había generado en los últimos tiempos. No es para menos. El delicado momento que vive España en lo institucional -casos de corrupción en los que se ha visto salpicada la propia Familia Real- y el desafío secesionista desde Cataluña requerían una respuesta a la medida.

Yerran quienes aguardan una declaración grandilocuente de don Juan Carlos en este u otro asunto. Su papel como Jefe de Estado lleva aparejadas la mesura y la discreción a la hora de expresarse, lo cual no obsta para que aborde todos y cada uno de los temas que más preocupan a los españoles. De hecho, la parte fundamental de su alocución versó sobre la unidad de España y la necesidad tanto de acuerdos entre las distintas fuerzas políticas como de respetar la legalidad vigente.

En este sentido, el monarca se refirió de manera expresa a la Constitución, precisamente en un período en el surgen voces deseosas de explorar la posibilidad de cambios en su articulado. Acertó don Juan Carlos al ponderar el valor de la Carta Magna como garante del mayor período de estabilidad y democracia que ha vivido España en toda su historia; justo por eso, conviene ponerla en valor y no aventurar reformas al socaire de complejos políticos o tics nacionalistas. La llamada al consenso se antoja fundamental en una cuestión que también lo es.