El 7 de enero, El Circo de los Horrores se despide en el Teatro Escenario Puerta del Ángel de Madrid para emprender una gira internacional que llevará su propuesta circense innovadora a Italia o Sudamérica.
El Circo de los Horrores invita al espectador a llorar de la risa, a sobresaltarse del asiento y a disfrutar de un espectáculo a caballo entre el teatro, el circo y el cabaret. Su director, Suso Silva, lo define como un
show nuevo, diferente e innovador. Puede verse hasta los días 10, 11 y 12 de enero en el Teatro Escenario Puerta del Ángel.
Después de esta temporada, el circo más terrorífico, se despide de Madrid por un tiempo para crear nuevos adeptos y llevar su propuesta circense a diferentes partes del mundo como Italia o Sudamérica. Con una temática pícara,
El Circo de los Horrores combina
teatro, circo y cabaret. Todo ello manteniendo vivo el contacto directo con el público y el humor adulto, que aporta frescura e innovación al circo más tradicional.
Nosferatu hace las veces de anfitrión e invita de una forma misteriosa a conocer el origen del circo. Su presencia, su voz y sus palabras crean congoja y desasosiego. Interpretado por su director,
Suso Silva, quien ha sido galardonado con el Premio Nacional de Circo y es un
clown de renombre, es el perfecto maestro de ceremonias para conducir al espectador durante dos horas llenas de ingenio. Con "el circo ha muerto, vamos a desenterrarlo" da comienzo este espectáculo, que cuenta con una escenografía muy impactante formada por un escenario algo tétrico que recrea un antiguo cementerio gótico, perdido y abandonado. Gárgolas, lápidas de piedra cubiertas de musgo y moho, acompañadas de un incesante sonido a lluvia y olor a humedad, crean un lúgubre ambiente.
Con números como
Las Niñas del Exorcista,
El Baile de los Vampiros,
Los freaks,
Las Almas Perdidas,
El Payaso Asesino o
La Muerte en el Patíbulo, el espectador llega a quedarse
absorto y boquiabierto ante tales proezas.
Todas las actuaciones son dignas de destacar pero, sin duda, hay un par de ellas que se llevan la ovación del público. La que alzó a todos los presentes a un nivel superior de exigencia y fascinación fue el número de
La Muerte en el Patíbulo. En ella, tres hombres con físico portentoso hacen equilibrios mano a mano. Tampoco hay que olvidar el número de
patines, una actuación llena de dificultades técnicas que los artistas resuelven con nota combinando patinaje y acrobacia, con cogidas muy complicadas.
Si algo llama la atención es que es un espectáculo en el que el circo más tradicional, de trapecio, telas o aro aéreo, deja paso a
nuevas tendencias creando un circo lleno con propuestas y números que no son propios del circo más convencional. Sí que es verdad que incluye un número de telas y, en
Las Niñas del Exorcista, uno de contorsión que pone en evidencia la elasticidad y flexibilidad de quienes lo practican.
Este circo de los horrores dista mucho del Cirque du Soleil, algo que quiso recalcar Suso Silva en la rueda de prensa. Según sus palabras, lo que ellos intentan crear es la risa y el disfrute del espectador, mientras que en el Cirque du Soleil uno no se ríe tanto. Intentan crear un
nuevo modo de ver el circo; un circo que, según diversas opiniones, ha muerto.
Con su
arriesgada propuesta y su bien elegida mezcla, prueban a hacer un circo nuevo, demostrando que nunca morirá si se tienen las agallas de montar algo único y bien cuidado encima de un escenario. Solo hay que saber encontrar la chispa, como lo ha sabido encontrar esta vez El Circo de los Horrores.