Sábado 04 de enero de 2014
Acaba 2013 con 147.385 parados menos que el año anterior. Se mire como se mire, es un buen dato, y como tal hay que felicitarse con ello. Hay todavía 4.701.338 personas desempleadas, cifra ésta tan elocuente como grave, y que exige tener presente la dimensión real del problema. Con todo, parece que la situación empieza a revertir, con la prima de riesgo cercana a los 200 puntos -hace poco más de un año casi rebasaba los 600, a niveles de intervención- y con los mercados recuperando la credibilidad en las posibilidades de España.
Hace bien el Gobierno en aplicar la mesura a la hora de valorar este dato. Dato que, por otra parte, podría ser mejor si la reforma laboral se hubiese llevado a cabo como es debido en lugar de simplemente amagarse. La senda de las reformas emprendida por el Ejecutivo de Mariano Rajoy comienza a dar sus frutos, y precisamente por eso no conviene abandonarla. Al mismo tiempo, convendría que desde Génova se prestase atención a cuanto pueda ir aconteciendo en el caso Bárcenas. Los vaivenes políticos que puede ocasionar afectarían muy negativamente a la imagen institucional de España. A la hora de avanzar hacia la recuperación económica, todo suma y, de igual modo, todo resta. Y la inestabilidad que causaría un Gobierno en entredicho por las revelaciones del ex tesorero del partido que lo sustenta sería una pésima noticia.
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