Los Lunes de El Imparcial

Rafael Sánchez Mantero: Miradas sobre España. Estudios de historia contemporánea

RESEÑA

Domingo 05 de enero de 2014
Rafael Sánchez Mantero: Miradas sobre España. Estudios de historia contemporánea. Universidad de Sevilla. Sevilla, 2013. 256 páginas. 20 €

El catedrático justamente emérito de la Universidad Hispalense Rafael Sánchez Mantero se ganó, a golpe de trabajo tras trabajo de impecable factura -documentación en general primaria, bibliografía en lo humanamente posible exhaustiva, análisis acribioso, correcta prosa- la envidiable reputación de sobresaliente especialista en el estudio del siglo XIX español y de algunas parcelas sustantivas de la centuria siguiente. Sus diversos libros -no muy numerosos, pero sí muy acabados- pusieron aproche parcial o definitivo a materias destacadas en el transcurrir del Ochocientos, muy singularmente, atañentes a la larga crisis del Antiguo Régimen español, ya que no en balde puede considerársele como el discípulo más sobresaliente de José Luis Comellas, a cuyo magisterio tributó siempre una fidelidad creativa y admirable.

En su continuo laborar ha llegado la hora de recoger en un volumen escrupulosamente editado sus aportaciones a vectores relevantes de las relaciones internacionales de nuestra patria en la Edad Contemporánea. Así, en la primera parte de la obra se allegan sus contribuciones a la reconstrucción de diversas facetas de dichas relaciones referidas al mundo norteamericano. Su familiaridad con la historia estadounidense y el buen conocimiento de los archivos españoles –de modo especial, el del Ministerio de Asuntos Exteriores- le permiten trazar algunos cuadros y viñetas acerca de historias personales y diplomáticas del mayor interés para, sobrepasando el marco del oficialismo, penetrar en planos verdaderamente enjundiosos sobre el encuentro -y, a las veces, también el desencuentro- de dos pueblos cuya aproximación cordial apenas si acaba de estrenarse en nuestro tiempo. La coincidencia, en modo alguno fortuita, del eclipse internacional de uno con el comienzo del auge del otro, abrió un abismo entre ambos, iniciado a colmatarse cuando los Estados Unidos semejan a aprestarse a seguir el destino de todos los grandes poderes registrados en los anales de la Historia.

Francia y España en las postrimerías del reinado de Fernando VII constituyen la temática más descollante de la segunda parte del libro, consagrada de modo muy particular al estudio de los últimos Borbones galos en su, pese a todo, difícil diálogo con el monarca más denigrado del pasado nacional. En su día, los artículos del profesor Sánchez Mantero en punto a la actuación del representante francés en Madrid, el aristócrata Boislecomte, implicaron un paso de gigante en la historia verdadera de la “década ominosa” debido a la sagacidad y erudición con las que el catedrático sevillano exhumaba la inteligente -y moderada- gestión del diplomático francés ante la Corte fernandina. Ese periodo, que conserva aún muchos secretos para el análisis de factores claves del paso del absolutismo al liberalismo -Fontana desveló algunos; pero quedan más y todos de capital trascendencia-, vio avanzar su conocimiento merced a la entrega incesable del autor a una galofilia que marcó en la mocedad su vocación intelectual y su destino de historiador.

La obra concluye con otro apartado igualmente de la querencia más profunda del contemporaneísta sevillano. Pues, ciertamente, Gibraltar, el Gibraltar del XIX, imantó también desde edad temprana sus energías investigadoras. El fruto más serondo de ellas se entroja ahora en un libro de obligada lectura para todos los interesados por una de las vertientes más importantes de la andadura de cualquier Estado de relevancia histórica, bien que en el español hayan sido escasos y lo sigan siendo para desgracia de su salud cívica y pulso científico.

Por José Manuel Cuenca Toribio

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