Jueves 09 de enero de 2014
El asesinato de la que fuera miss Venezuela, Mónica Spears, ha causado una honda conmoción en el país, al tiempo que ha llamado la atención internacional sobre uno de los dramas cotidianos a los que debe hacer frente el pueblo venezolano: la enorme inseguridad. Ya en tiempos de Chávez, la morgue de Caracas se colapsó en más de una ocasión, lo que da idea del número de muertes violentas que se producen. De hecho, Caracas es hoy una de las 3 ciudades más peligrosas de todo el mundo. Esta nueva muerte, pues, se añade a la larga lista de personas anónimas que pierden la vida de manera violenta a diario, sin que el problema parezca tener visos de solucionarse.
Dicho problema, por otra parte, ya existía antes de la llegada de Hugo Chávez, aunque no con la gravedad que tiene ahora. Fue el propio Hugo Chávez quien animó a armarse a ciertos elementos de las barriadas más peligrosas de diversas ciudades. Eso, unido al descrédito de la judicatura y a la corrupción policial, ha desembocado en una atmósfera de peligrosidad difícilmente respirable. La incapacidad de Maduro para hacer frente a la ola de criminalidad es inversamente proporcional al riesgo de que ésta siga aumentando. Una prueba más del desgobierno en que se halla el país.
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