Opinión

Reacciones ante la movilización de ETA

Sábado 11 de enero de 2014
Ayer se produjeron casi simultáneamente tres variaciones diferentes de un mismo asunto: primeramente, el juez Ruz autorizaba la marcha para hoy sábado en Bilbao a favor de los presos de ETA. Seguidamente otro juez, Eloy Velasco, también de la Audiencia Nacional, revocaba este permiso por considerar que si bien el acto en sí no puede tildarse de terrorista, sí sirve a sus fines. Y ya por la tarde, un particular convocaba él mismo otra manifestación para eludir la prohibición anterior. Lo cual, unido a las reacciones que ha provocado la detención del aparato de interlocución de ETA, deviene en una consecuencia muy poco deseable: ETA vuelve a marcar el tempo de la vida política y, de paso, toma la calle.

Además, los ediles socialistas del ayuntamiento de San Sebastián ha apoyado una moción auspiciada por Bildu y PNV en la que se critica la acción policial contra el entramado terrorista, por considerarla “inoportuna” y que retrotrae “a tiempos pasados”. Desde el PSE han intentado -sin éxito ni convicción- salir al paso de un nuevo desafuero, similar al que ya protagonizaran sus compañeros navarros al dar la bienvenida en diversos municipios a terroristas recién liberados.

El horizonte es sombrío en este tema. El entorno de ETA ha tomado oxígeno; y si por ellos fuese sí se volvería al pasado, al de los años de plomo. De ahí que resulte fundamental la unidad de acción contra dicho entorno. La tradicional ambigüedad del PNV se torna ahora en apoyo decidido a Bildu / ETA, sin que ello sorprenda. Sí, en cambio, que desde el PSOE no se tome un posicionamiento claro en un asunto de tanta importancia. Rubalcaba no sólo debería desautorizar a sus compañeros de partido en San Sebastián, sino asumir su cuota de responsabilidad en la vuelta de ETA a las instituciones -él formaba parte del Ejecutivo de Zapatero que lo hizo posible- e intentar apuntalar el estado de derecho en lugar de debilitarlo