Opinión

Mas, bayonetas y realidad

Lunes 13 de enero de 2014
La Generalidad no ha vuelto a pronunciarse sobre la carta enviada por Artur Mas a distintos líderes europeos, en la que pedía apoyos para su plan secesionista. Quizá la principal razón sea la falta de respuestas: entre las pocas recibidas -la indiferencia en el Viejo Continente ha sido la nota predominante-, ninguna positiva, y una especialmente reveladora, la de Durao Barroso. En apenas seis líneas, el presidente de la Comisión Europea se desentendía del asunto, tildándolo de “interno” -en referencia al conjunto de España- y emplazando a Mas a que lo resolviera con el Gobierno central. Pero nada de eso justifica que el President aluda a que “las bayonetas de 1714 serán los votos de hoy”. Jugar con la Guerra se Sucesión es tan absurdo como falaz, a la par de inoportuno.

La huida hacia adelante en la que se halla inmerso el nacionalismo catalán se refleja en la nula actividad legislativa de su parlamento autonómico: una sola ley aprobada en siete meses de legislatura. Eso sí, ha habido 41 resoluciones y 7 declaraciones institucionales, en su inmensa mayoría vinculadas al secesionismo. En Europa son conscientes de que actuaciones de este tipo sólo generan inestabilidad, y en base a ello sus distintos representantes se han manifestado ya contrarios a cualquier tipo de movimiento secesionista. Menos aún cuando desde posiciones nacionalistas como la de Artur Mas se emplea el símil de las bayonetas en la Guerra de Sucesión de hace tres siglos para explicar lo inexplicable.