Opinión

España, conspiranóica y despechada

José Antonio Ruiz | Viernes 17 de enero de 2014
El reloj del campanario ibérico parece haberse detenido en el tiempo como el de la iglesia de Sagrilla de «Cuéntame». Crónicas de un pueblo que asistió, resignada, al ridículo del Mundial 82, que ganó por goleada Felipe.

Eternamente agradecidos con los angelitos de JPMorgan, alumnos aventajados en harina de acuerdos extrajudiciales, que han predicado desde el púlpito sacrílego donde aúllan los lobos de Wall Street de Scorsese, allí donde Molière encontró su inspiración, que «Spain is coming back stronger the playing field». ¡Menos euforia, zanahoria!

Desconociéndose como se desconoce la vocación piadosa o altruista de los mendas, cuando menos se presta a la cuarentena el desaforado eslogan propagandístico, anémico de credibilidad, cuando no hace ni un Telediario que han llegado a un apaño para hacer frente a una indemnización de 1.700 millones de dólares a las víctimas de la estafa piramidal de Madoff, a fin de evitar que los pelillos no vayan a más sino a la mar.

Spain is back… allí donde nunca se fue: al sombrío jardín del tedio, la envidia, la incompetencia y el despropósito. 2014, Año de El Greco y de Las Grecas, Carmela y Tina: Te estoy amando locamente, y no sé cómo te lo voy a decir. Quisiera que me comprendieras…
Mariano ha vuelto exultante, levitando, con las lágrimas contenidas de legañas en los ojos ciegos de todo aquello que no quiere ver, llorando de emoción, como Cristiano de Zúrich, donde los vividores de la FIFA perpetraron la injusticia de no concederle el Balón de Oro a su novia Irina.

Rajoy vuelve eufórico, tras recibir la bendición del “Papa negro” de la Casa Blanca, después de haber estado a punto de pedir a Obama asilo como refugiado político, el visado como registrador en el arco de seguridad detector de metales del aeropuerto Ronald Reagan de Washington y, ya puestos, la nacionalidad yanqui. Si en el último momento se volvió atrás, es porque sencillamente se hizo la lengua un lío con su inglés macarrónico y sólo acertó a farfullar «I am constipated» (estreñido).

El caso es que el Premier ha vuelto de las Américas en contra de su voluntad, abatido por el reencuentro con la rutina, deseoso de conocer la última memez que ha soltado Arturo y sus “caballeros” de la cabeza cuadrada, rondándole por la cabeza la idea de retirarse al monasterio de Yuste, a hacerle compañía a Carlos I de España (cuando era España) y V del Sacro Imperio Romano Germánico.

De justicia es reconocerle el mérito que ha tenido su viaje reconciliando al pueblo norteamericano tras las ofensas infringidas por ZP cantando el «Hoy no me puedo levantar» de Mecano al paso marcial de la bandera de las barras y estrellas por el parterre central de la Castellana.

Existe el riesgo de que se vuelva inaguantable y trate de buscar consuelo a su frustración en el fumeque, después de que Barack haya elogiado su «gran liderazgo» para sacar a España del pozo. No sería de extrañar que mandara encalar Moncloa de blanco satén de The Nights of The Moody Blues, y re decorarse su despacho a imagen y semejanza de The Oval Office.

Lo malo de estos baños de almíbar para calar bizcochos, es que corre el riesgo de agarrar una depresión de mil pares, si no logra asimilar que el avión presidencial le trae mucho más aire al Air Force One de Torrente; que su mesa de despacho de IKEA no tiene el poso histórico del escritorio Resolute que regaló la Reina Victoria al presidente Hayes; y que el sentimiento de unidad nacional entre los norteamericanos es lo más contrapuesto al sentir patriótico español.

La España irremediable da grima, tonta de noche y de día. Pero es que la “falocracia” francesa, ni te quiero contar. El día que François anuncia públicamente un recorte de 65.000 millones de euros, la prensa francesa prefiere ejercer de huelebraguetas. ¡Así le va a Francia y a la Europa de Adenauer!

Sólo alguien de frágiles entendederas puede llegar a la ramplona conclusión de que las revueltas vecinales en el barrio burgalés de Gamonal tienen algo que ver con el proyectado bulevar de los sueños rotos que canta Sabina, donde las amarguras no son amargas cuando las canta Chavela Vargas y las escribe un tal José Alfredo.

La peña está escocida, a un traspié de la revuelta social, pero no hay nadie en la Corte que quiera darse cuenta y tenga cojones suficientes para hacérselo ver y entender al Emperador. Es tanto el encabronamiento colectivo, que puede pasar cualquier tragedia con el mínimo pretexto a poco que a algún tarado o desesperado se le vaya la olla y encienda la mecha de la ira. El chichón en la frente de Pablo Motos va a ser una broma comparado con. Pero como si nada pasara, aquí seguimos tocando el violón, absortos en el esclarecimiento del robo del nenúfar enano, como Scotland Yard.

La cerda ibérica se desangra como la sangría de las fiestas de San Cayetano, y sólo encontramos consuelo elucubrando acerca de los devaneos de Hollande. Al menos nos queda el consuelo de saber que el día que abandone el Elíseo, va a dejar el pabellón tan alto como lo dejaron Giscard la nuit, Mitterand, Chirac, Pompidou y su esposa Claude, muy dados a las fiestas alegres, sobre todo Claude. Secretos de alcoba, pasto de mentes enfermizas y morbosas que no deben tener una vida sexual tan apasionante cuando tanto gustan refugiarse y solazarse en la ajena.

Me pregunto qué habrá sido del militar con el maletín del botón nuclear que tiene la encomienda de acompañar al presidente noche y día, allá donde vaya.
No sé de qué se quejan los tenistas del calor extremo en Melbourne, estando como está todavía por bailarse El último tango en París. Cuánto daño está haciendo la imagen figurada del guardaespaldas de Hollande llevando a su jefe los cruasanes hasta el mismo lecho…
A la espera de saber quién es la Primera Dama de Francia, me pregunto qué les dará Francois a las damas para haberse convertido en el capricho de las nenas. La erótica del poder es intemporal. He-Man and The Masters of The Universe.

¡Ay, el amor! ¡El amor es un rayo de luna! –suspiraba Calígula a su efebo Escipión, mientras le mecía el cabello. La rampa de los juzgados de Palma por la que la Infanta debe hacer el paseíllo, cuesta abajo y cuesta arriba, es una metáfora de esta España desorientada, que nadie sabe si sube o si baja, si viene o si va. Debería plantearse acudir a la citación con un casco de motera como el de François, o subida a la “Carreta Fantasma” de Dalí.

El fiscal anticorrupción de Baleares, Antonio Horrach, acusa al juez Castro de urdir una teoría conspiratoria contra la Infanta; Ignacio González y Pedro J. casi se enganchan por el moño en la radio de los curas de Buruaga: «lo que publica El Mundo es una basura»; anticorrupción pide imputar también por cohecho al hijo de Pujol en el turbio asunto de las ITV; el rescate de la CAM costará 10.000 millones de talegos más, pero nadie va a la cárcel; cisma en el PSC y portazo de Ortega Lara al PP. Y tal y tal…

Si doña Ana Botella va a participar en el Foro de Davos, es que todavía no está todo perdido…, del todo.