Tras compartir cartel con el siempre rentable en taquilla Arnold Schwarzenegger, el actor Eduardo Noriega vuelve al producto patrio con Presentimientos, una apuesta clara por todo lo contrario y en la que firma como coguionista junto a su director y amigo Santiago Tabernero. Basada en el best seller homónimo de Clara Sánchez, la cinta indaga en la relación de un matrimonio joven en crisis, el propio Noriega y la intérprete Marta Etura, que se redescubre a sí mismo cuando ella queda en coma tras un accidente. Dos universos paralelos, el onírico de Julia y el aplastantemente real de Félix, sostienen la estructura de este “thriller amoroso”, tal y como lo califica el director. Irene Escolar, Alfonso Bassave y Silvia Tortosa completan el reparto de la película, que tras su estreno en la última edición del Festival de Cine de Valladolid llega a las salas este viernes. Por Laura Crespo
¿Cómo se han desarrollado las cosas con este proyecto para que, además de interpretar el papel protagonista, también firme Presentimientos como coguionista?Esto empezó hace cuatro años. Santi (Santiago Tabernero, el director) y yo tenemos una relación de amistad y de admiración mutua desde hace muchos años. Él leyó esta novela y le entusiasmó, pero antes de decirme nada sobre ella me la dio y me pidió mi opinión. Yo vi claramente que ahí había una película y él me ofreció precisamente eso, que la escribiéramos. Al principio me pareció un poco locura, pero pensé que el trabajo de actor tiene bastante que ver con el de guionista. El actor interpreta una partitura que no ha escrito él, pero con su interpretación también completa ese guión, le sigue aportando cosas. Así que por ahí empecé, haciendo un trabajo de investigación y profundización de los personajes. Cuando nos pusimos con la adaptación no había una fecha tope ni una necesidad temporal porque la película fuera a hacerse sí o sí. Simplemente empezamos a trabajar, a ver hasta dónde nos llevaba y, por suerte, el productor Gerardo Herrero se entusiasmó con la historia tanto como nosotros.
¿Qué tiene la novela de Clara Sánchez?Creo que habla de cosas muy importantes para todos, o con las que cualquiera se puede sentir identificado en algún momentp. Además, planteaba una estructura muy interesante y muy cinematográfica, con esas dos realidades paralelas que no se pueden encontrar y que representan el estado de desencuentro por el que están atravesando los personajes. En su búsqueda, se desvelan secretos que no conocían el uno del otro y que les van a hacer replantearse si de verdad quieren recuperar esa relación.
¿Le ha ayudado ese bautismo en guión a la hora de actuar, de meterse después en la piel de un personaje al que ya ha radiografiado durante el proceso de escritura?Sí que ayuda. Han sido tres años de investigación en todos los personajes, desde luego también en el de Félix. El director y yo hemos hablado mucho sobre él, haciendo un trabajo previo, muy útil a la hora de rodar. En el rodaje estás presionado con el tiempo, así que cuanto más trabajo previo, más ayuda. Es un proceso que he vivido con un director como nunca antes lo había hecho.
Después de haber escrito e interpretado esta historia, ¿cree que una pareja en crisis puede volver a enamorarse?Yo creo que sí. Cualquier historia de amor pasa por diferentes fases, claro, y no se puede repetir el enamoramiento de los primeros meses. Al principio estás loco cada vez que suena el teléfono porque piensas que es esa persona, la ves en todos los lados, cada pequeña estupidez que te pase en tu vida quieres compartirla con ella… Ese momento de explosión, que tampoco es real, sino una fase en la que está todo sobredimensionado, no se puede extender mucho en el tiempo. Afortunados son los que pueden alargarlo un poco, pero luego el amor pasa siempre a otras fases. Hay un momento crítico en el que desgraciadamente solemos caer todos: dar por hecho que esa relación ya llegó a su lugar, que está hecha y es irremediable, que no puede mejorar ni cambiar. El día que piensas que la relación no es algo vivo, algo cambiante que hay que cuidar, será el principio del fin de ese vínculo, ya sea de pareja o de amistad. De todo eso habla la película. Está claro que estas dos personas todavía se quieren, pero están pasando por una fase de distanciamiento, de rutina. En la vida, a veces necesitamos perder lo que queremos para valorarlo en su justa medida.
¿Qué hay que hacer para evitar esa fase en una relación?Parece ser que es algo inevitable. Muy pocas parejas logran mantener un estado vivo, colorido y efervescente en su relación de amor. Creo que el secreto es entender la relación como algo vivo y frágil, como algo que cada día puede cambiar. Si tienes presente que en cualquier momento puede mutar hacia otra cosa, estarás más pendiente de la persona que amas. El tiempo hace que te conformes o que te instales en un lugar y creo que eso es un error. Hay que reinventarse, intentar ver la relación como algo nuevo cada día.
En Presentimientos interpreta a un hombre que, tras el cambio radical que supone ser padre por primera vez, se centra en su trabajo y se “escapa” de su familia. Ahora que está esperando su primer hijo, ¿ayuda de algún modo vivir ante la cámara experiencias que después ocurren en la vida real? ¿Te prepara en cierto modo?Desde luego te pone en un universo que tiene que ver con tu realidad. Había hecho de padre en otras películas, pero es cierto que en esta ocasión ha coincidido mi propia paternidad con que he tenido que cuidar de un bebé en el rodaje. Es una coincidencia, una anécdota, pero seguramente me haya venido muy bien el entrenamiento con pañales para dentro de unos meses; eso desde luego.
Su último trabajo, aún por estrenar, ha sido en una superproducción francesa. No es la primera vez que rueda en el extranjero, pero, ¿cree que actualmente, dadas las circunstancias en España, irse fuera es una necesidad también para los actores?Claro, ahora ya no se hacen tantas película como antes. Si en España esperas a que suene el teléfono, probablemente vayas a tener muy poco trabajo. Hay que reinventarse. Ahora la gente se busca un texto de teatro e intenta levantarlo o encuentra un guionista con el que puede escribir y acudir a un productor. La dinámica ha cambiado. En mi caso, tener la oportunidad de rodar fuera es muy importante, ahora aún más que antes. Con una industria española que está un poco precaria o que va más lenta de su ritmo habitual, es importante tener la opción de rodar en Francia o en Estados Unidos.
¿Qué diferencias nota cuando trabaja fuera con respecto a la industria española del cine?A la hora de rodar, tanto en Francia como en Hollywood que es donde he trabajado, hay pocas diferencias. La esencia del actor es la misma. Es verdad que en Estados Unidos normalmente hay unos presupuestos enormes que implican mucha más cantidad de gente que aquí y tienes menos contacto con el director. En Francia, las diferencias no se notan tanto en el rodaje como en la sociedad y en el Gobierno. Allí se protege más la industria cultural, hay un mayor respeto por el artista, que está bien visto en general. La ley francesa protege su industria cinematográfica por encima de otras y evita que vengan del exterior a invadirla y arruinarla. En este sentido sí echo de menos un poco más de ayuda del Gobierno en España. A nosotros se nos ha tachado siempre de que estamos aquí por las subvenciones, pero lo que el cine español recibe del Estado es ridículo comparado con otros países. Además, aporta mucho más de lo que recibe en subvenciones, por lo tanto, es un mito que el cine esté subvencionado. En cualquier caso, la industria del cine necesita, más que subvenciones, una protección de la que tiene que ocuparse el Gobierno.
Con la gran fiesta del cine a la vuelta de la esquina, ¿por qué cree que Presentimientos se ha quedado fuera de todas las nominaciones de los Goya?La nominación es muy difícil. Hay alrededor de cien películas y lo primero que tienes que conseguir es que los académicos la vean. El hecho de no haber estrenado en salas dentro del año 2013 –se estrenó en el Festival de Cine de Valladolid- te hace partir con muchas menos posibilidades. Tienes que llamar a los académicos y convencerlos para que vayan a alguno de los dos pases específicos que se hacen en estos casos en Madrid y en Barcelona. La película no está ahí, los periodistas no están hablando de ella y el público aún no la ha valorado… en definitiva, no está sonando y eso es una desventaja. Tampoco lo pongo como excusa. Es cierto que estrenar así es una dificultad, pero también hay muchas otras películas que se lo merecen.