Opinión

El ataque de vértigo

José Antonio Ruiz | Viernes 07 de febrero de 2014
El gatillazo cantonal del independentismo impotente quedaría devaluado a una mera reseña a pie de página en el guión de Leaving Las Vegas si no fuera por el daño que ha causado tanta frivolidad.

Cienes de veces más “honestos”, puestos a comparar, o sea, fueron Kevin Costner y Kurt Russell, disfrazados de Elvis Presley, al frente de la banda de ladrones sin escrúpulos dispuesta a atracar el Riviera en 3000 Milles to Graceland.

En las pelis de gánsteres, siempre que hay un fiambre innecesario aparece alguien que se excusa ante Salvatore Maranzano, Capo di tutti capi: Capisci ¡Se nos fue de las manos!

España, La Malquerida. Cataluña, La Insatisfecha. Era cuestión de tiempo que a bocazas y bravucones les acabara entrando el acojonamiento. A punto están los muy incautos de cumplir su patriótico sueño de cagarse en los pantalones y en la bandera estrellada.
Aun pudiendo parecer esperpéntica la situación, los mismos que han montado todo este galimatías darían ahora cualquier cosa porque alguien les sacara del fangal en el que ellos mismos se han metido, y de paso nos han arrastrado a todos los demás. Deambulan como zombis por el camposanto, tratando de encontrar tubos de escape entre la montonera del desguace; pero son tan cafres de mollera, que no han reparado en el plan B, acostumbrados como están a utilizar la cabeza sólo para topar.

Duck Dynasty, Los cazadores de patos, no llegan a la categoría de frikies, pero se le acercan peligrosamente. Ni tienen conciencia de sus taras, ni tampoco sentido del ridículo.

Este cronista no entiende de doma equina; pero después de varios resfriados sorbiendo humedad por el trasero, como don Camilo, a la sombra de las hermosas tribunas del Hipódromo de la Zarzuela, creo haber aprendido lo suficiente para saber que lo peor que se puede hacer para tratar de controlar a un caballo desbocado es jalarle ambas riendas, porque lo más normal es que se enfurruñe aún más y hasta inclusive acabe coceando al jinete.
España, rampa abajo y sin frenos. Érase la historia de un Gobierno sin país predestinado a convertirse en reliquia como el murciélago de Madagascar. Acabaremos preguntándonos, como Mariló (Montero), si están vivos los calamares gigantes del Museo de Luarca. ¡Qué nivel!

Burt Reynolds en Los Caraduras y Errol Flynn en La ciudad sin ley, se hubieran sentido realizados rodando una secuela de Makinavaja en el Palau de la Generalitat.

De nada sirve que el Supremo haya venido a avalar al Superior de Justicia de Cataluña, que dispuso la “ineludible” obligación de los mendas que mandan en la cosa, a ofrecer un veinticinco –me ahorro la rima- por ciento de sus clases en castellano siempre que lo soliciten los padres de las criaturas.
Al balcón de piedra que da a la Plaza de San Jaime ha salido un vocero del Caudillo, con la papada como la piedra y pinta de estibador en dique seco, para decir, en plan macarra, que se van a pasar la sentencia por lo que vienen siendo los cojones. Desacátame otra vez.

No teniendo bastante con agarrarse el paquete testicular como Bardem en Jamón, Jamón, de paso ha aprovechado para mandarle un recado a Montoro, que ya puede ir apoquinando la billetera, pues se disponen a pedir a la España que nos roba otros 6.347 millones de talegos a cuenta del fondo de rescate, porque con el descarrilado tren de vida que llevan, no tienen ni para pagar el recibo de la luz del retrete de Mas, el Kilovatio.
Si Mariano, ese hombre de acción, tuviera lo que hay que tener, que no parece que sea el caso, echaría mano del Fondo de Liquidez Autonómico para liquidar la autonomía catalana a no más tardar, con la promesa de no restaurarla hasta que no apareciese alguien por el condado feudal, con al menos un dedo de frente y otro de vergüenza, dispuesto a cumplir con la legalidad, aunque fuera a cambio de aceptar como animal de compañía el confederalismo flamenco.

No me cabe ninguna duda que Cataluña ya sería independiente hace tiempo, y además por lo legal, con una persona como el alcalde socialista y sin embargo independentista de Lérida, Ángel Ros, que ha demostrando tener la decencia de la que adolecen muchos de sus colegas:
Primero dimitió como diputado, contrariado por la oposición del PSC a la celebración de la consulta; y ahora ha anunciado que no tiene intención de facilitarle el padrón a los comisarios políticos de la Generalidad que tienen encomendada la organización de la charlotada nacional.
O sea, que el mismo señor que aun estando de acuerdo con el objetivo que se persigue con la petición del listado de vecinos, se niega a entregarlo porque considera que su primer deber cívico es cumplir y hacer cumplir la ley. ¡Chapó!

Menos adhesiones inquebrantables ha despertado la frase de Cospedal a cuenta de «el PP o la nada». Al final, les sale el ramalazo, y acaban mandándonos callar la cremallera, como si todavía anduviésemos en el parvulario. ¡Qué daño ha hecho el señorito Iván de Los santos inocentes!

Ahora me explico por qué están proliferando las hordas peperas que se preguntan qué fue de los vigilantes de la playa. Algunos políticos son más propensos al playback que los Red Hot Chili Peppers.

A menudo este país nuestro parece estar más perdido que el presunto náufrago salvadoreño que ha reaparecido en un atolón remoto de las Islas Marshall trece meses después de desaparecer a la deriva una Nochebuena que se fue a pescar tiburones con un colega en aguas del Pacífico. Más tiempo lleva España a la deriva, y al paso que llevamos, más escasas son las probabilidades de reencontrarse a sí misma con vida.

Deliberadamente demagógico. BFA-Bankia cierra 2013 con unos beneficios de 818 millones de euros. Pero a Goirigolzarri no tiene pinta que se le haya pasado por la cabeza, tan amueblada de asientos contables, dedicar un trozo del pastel a devolver su dinero a los preferentistas y otro cacho a los contribuyentes que sin comerlo ni beberlo hemos tenido que apechugar con nuestros impuestos confiscatorios a la bancarrota de las cajas de Alibaba, que a punto han estado de llevarnos por delante.

¡Ojo al parche! La foto de Blesa con el esparadrapo en la cuenca del ojo, como Chivotuerto el legendario pirata, no puede ser más elocuente del momento estelar por el que atraviesa el recién casado, tras la imputación por presunta estafa por la venta de preferentes, coincidente en el tiempo con la suspensión cautelar del juez que por dos veces lo envió a la trena, el tal Elpidio Silva. ¡Vaya juerga de país!

No me extraña que Pedro J., tras su despido, se haya querido reencontrar a sí mismo echando mano de la rotativa de la Gran Manzana, en un intento de “internacionalizar el conflicto”, aunque el experimento le haya llevado a probar de su propia medicina.

Resulta que Ramírez, coincidiendo con la despedida de Jay Leno, ha tenido la ocurrencia de enviar una tribuna al New York Times titulada “Otra vez en las fauces del poder”, y según parece se la han reelaborado de principio a fin, incluido el título: “In Spain, Fired for Speaking Out” (“En España, despedido por hablar claro”). El cabreo por tan burda manipulación ha sido tan “estentóreo”, que los falsos doctorados de Pilar Rahola y la fiebre por el “real estate” le parecen al abajo firmante una anécdota, comparado con.

Lo van a tener más difícil los italianos de RCS a la hora de borrar la memoria de la mancheta de Ramírez de los títulos de crédito de El Mundo, que Nicolás Maduro lo está teniendo para conseguir desalojar a las hijas de Chávez de la residencia presidencial.

España le viene trayendo un aire al equipo italiano del Bagheria, que se ha marcado ocho goles en propia puerta. Pero nosotros, a lo nuestro: criticando a Letizia porque ha repetido vestido la misma semana que lo ha estrenado. A los ni somos monárquicos ni republicanos, van a conseguir que nos sintamos cada vez más identificados con el waterpolo femenino.