Jueves 13 de febrero de 2014
El Estado mexicano en su conjunto gobierno federal, gobiernos locales, legisladores y jueces, así como la sociedad enfrente ahora mismo un riesgo mayor: que la ingobernabilidad crezca. Hay escenarios de ingobernabilidad en los Estados de Michoacán, Guerrero, Coahuila, Chihuahua y Tamaulipas, donde la criminalidad organizada creció mucho en las últimas dos décadas y media.
Ante el embate y aumento de las autodefensas (ciudadanos civiles armados) que enfrentaron con relativo éxito a los narcotraficantes locales que tenían el curioso nombre de Familia Michoacana, el gobierno mexicano ha dado todo su apoyo institucional y material a las autodefensas.
Esto implica, por lo menos el reconocimiento implícito de que el gobierno local de Michoacán de extracción priista ha fracasado completamente. La respuesta del gobierno mexicano también de origen priista fue ordenar el envio de una superestructura política que desplazó al gobierno local, contraviniendo así el federalismo y las competencias constitucionales, para tratar de arreglar un poco la situación de ingobernabilidad, porque los narcotraficantes sobrepasaron al débil gobierno local.
México requiere revisar prácticas, leyes y perfiles institucionales. Esta pequeña guerra civil localizada en Michoacán no debe expandirse. Si se apaga el fuego en Michoacán abra una señal de que puede superarse el riesgo de ingobernabilidad. El gobierno es optimista, la sociedad es más escéptica.