Lunes 17 de febrero de 2014
Al irse superando las dificultades técnicas, debidas al terreno donde se está construyendo, las obras de la línea del AVE Medina-La Meca avanzan según lo previsto para que pueda inaugurarse el trayecto en la fecha acordada y cumplir el compromiso con Arabia Saudí. La ministra de Fomento, Ana Pastor, ha visitado las obras, lideradas por un consorcio de empresas españolas y que supone el mayor contrato en el exterior conseguido hasta ahora, con una cantidad de casi siete mil millones de euros. En el llamado “AVE del desierto” o “AVE de los peregrinos”, que unirá las dos ciudades santas del Islam, las empresas españolas se han ocupado del diseño y la realización de la vía, del suministro de los trenes y de la conservación de todos los componentes de la línea durante doce años, que pueden extenderse hasta diecisiete.
Por otro lado, parece que los problemas en el megaproyecto de ampliación del canal de Panamá, en el que participa y lidera la compañía española Sacyr, están encontrado solución, y no olvidemos que una empresa española, Comsa Emte, ha colaborado exitosamente en la construcción de la línea M3 de metro en Ankara, a cuya inauguración asistieron la ministra de Fomento y Mariano Rajoy, quien señaló la disposición de las empresas españolas a seguir aportando en el extranjero, en este caso en Turquía, toda su experiencia y conocimientos.
Sin duda, el camino de apoyar institucional y políticamente por parte del Gobierno la decidida y amplia participación de nuestras empresas en la construcción de infraestructuras en el extranjero, como en el AVE Medina-La Meca, es el que debe seguirse y potenciarse. Especialmente en ámbitos como el de las infraestructuras ferroviarias, en el que España es puntera, como bien ha recordado la ministra de Fomento. Así, ha de trabajarse para que este histórico contrato abra la puerta a otros posibles. En la propia Arabia Saudí se barajan numerosos planes de infraestructuras ferroviarias, y nuestro país no debe perder esa oportunidad.
Esta intervención de empresas españolas en el extranjero, que nos remiten al valor de la Marca España en todos sus ámbitos, es un claro y esperanzador signo de la vitalidad y potencia de la sociedad civil. El Gobierno no debe dudar ni un segundo en continuar siendo que su valedor, aunque siempre como impulsor y sin ello les cueste un solo euro a los contribuyentes españoles. Ha de desterrarse la tentación de tirar de las arcas públicas. El control y ahorro de los presupuestos ha de ser en cualquier circunstancia prioritario, y muchísimo más, si cabe, en el momento que atravesamos.
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