Sociedad

Una brasileña pasa 25 años con pinza quirúrgica en el abdomen

Informó Globo News

Domingo 11 de mayo de 2008
Una brasileña con dolores abdominales crónicos acaba de descubrir que el origen de sus males es una pinza quirúrgica de 15 centímetros dejada en su vientre durante una operación hace 25 años, informó hoy el canal de noticias Globo News.

Sueli de Paula, quien reside en Mogi das Cruzes, en el área metropolitana de Sao Paulo, cree que la "tijera" como ella misma la califica, quedó olvidada por el equipo médico que la atendió durante el parto de su hijo menor, Nelson, que acaba de cumplir 25 años.

De Paula dijo que recién ahora descubrió el motivo de su padecimiento, gracias a una radiografía mostrada en la televisión y en la que es visible el instrumento quirúrgico cerca de su útero.

La mujer denunció el caso ante la policía como "lesión corporal culposa con peligro para la vida y para la salud", en un primer paso antes de iniciar una demanda judicial contra el hospital donde fue atendida.

Pero, el médico responsable de atender a la mujer en ese entonces ya murió y el hospital de Mogi das Cruzes dijo que no se pronunciará sobre un episodio ocurrido hace tanto tiempo, según la información.

"Comencé a llorar. Fue un susto. Jamás podría imaginar que podría tener un objeto de esos, una tijera en el cuerpo", declaró al noticiero.

La ama de casa afirmó que ha pasado todo este tiempo padeciendo de fuertes dolores, dependiendo de medicamentos y que cualquier trabajo doméstico pasó a ser un sacrificio.

Un médico cirujano, Renato Chavasco, vio los exámenes y dijo que será necesaria una nueva cirugía para retirar la pinza y que casos como ese son muy poco comunes en la literatura médica.

Su rival, "Red Bull", ya ha agotado las alfombrillas para ratón de computador "Jenna y Henry", pero ofrece en cambio reposa-vasos hechos a mano con la imagen de los inminentes esposos y la forma del estado de Texas, o colgantes en forma de sombrero texano inscrito con los nombres de los novios y la fecha de la boda.

La familia Bush en pleno ya se encuentra en el rancho para la celebración, que comenzó anoche con una cena de ensayo ofrecida por el padre del novio, John Hager, presidente del partido Republicano en Virginia, en el pintoresco pueblo de Salado, a poca distancia de Crawford.

Las celebraciones lo fueron aún más por cuanto coincidían con el cumpleaños del novio, que llegaba a los 30.

Jenna, su hermana Barbara, su madre y varias amigas habían celebrado un almuerzo de despedida de soltera ese mismo día.

Aunque a la primera dama, Laura Bush, le hubiera gustado celebrar la boda en la Casa Blanca, según admitió ella misma, Jenna tenía muy claro que sus esponsales debían celebrarse en Texas.

"Nunca he vivido realmente en la Casa Blanca", declaró la hija del presidente el mes pasado en una entrevista a la cadena CNN.

"He vivido toda mi vida en Texas, y Texas es donde me siento en casa", explicó.

La última boda en la Casa Blanca se celebró en 1971, cuando Tricia, la hija de Richard Nixon, se casó con Edward Cox.

La ceremonia tendrá lugar al aire libre, a partir de las siete de la tarde (16.00 GMT) para evitar el calor.

Los Bush han mandato erigir una gran cruz de piedra caliza, que según reveló el presidente hará las veces de altar para que Jenna de el "sí, quiero". La escultura quedará instalada allí permanentemente como recuerdo del evento.

La novia lucirá un vestido del diseñador Óscar de la Renta, uno de los favoritos de su madre, Laura.

Según describió la propia Jenna a Vogue, el traje de novia es de organdí bordado con lentejuelas y lleva una pequeña cola.

La hermana gemela de Jenna, Barbara, será la dama de honor y estará acompañada de catorce amigas "asistentes", vestidas con diseños de la tejana Lela Rose.

La pareja planea vivir en una casa de dos dormitorios en Baltimore, a corta distancia de Washington, donde ella piensa continuar su carrera como maestra y él, que se gradúa este mes de la Escuela de Negocios de la Universidad de Virginia, trabajará para una empresa eléctrica.

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