Críticas de Arte

Darío de Regoyos (1857-1913)

CRÍTICA DE ARTE

Elena Viñas | Miércoles 19 de febrero de 2014
Como ya hizo en 2012 dedicando una exposición a Berthe Morisot, pintora impresionista contemporánea de Degas o Pissarro, pero no lo suficientemente conocida, el Museo Thyssen recupera del olvido a Darío de Regoyos, principal representante español de esta corriente artística, a quien recuerda en el centenario de su muerte.

El Museo Thyssen dedica una exposición a Darío de Regoyos, principal representante español del impresionismo, en el centenario de su muerte. Compuesta por cien obras, la muestra plantea un recorrido por su producción artística, influida por el impresionismo y el neoimpresionismo, y no necesariamente en ese orden.

Partiendo de que la generación de los impresionistas nació en los años 30 y 40, considerar a De Regoyos como el principal representante español de esta corriente artística resulta una afirmación, en primer término, errónea, ya que el pintor asturiano nació en 1857.

Sin embargo, teniendo en cuenta que el impresionismo se desarrolló únicamente en Francia y que hubo que esperar a las propuestas neoimpresionistas para que el abanico de creación se ampliara al resto de Europa, no extraña que De Regoyos se adhiriera tarde al estilo defendido por Monet, Degas, Renoir y Pissarro, con quien compartió estancia en Ruán y de quien aprendió las claves de su pintura: la observación de la naturaleza, los efectos de la luz, la pincelada suelta y los valores cromáticos.

Si bien, la obra de De Regoyos no se circunscribió a los principios impresionistas, ya que también dejó constancia en ella de su visión de la España negra, dominada por una paleta oscura y escenas costumbristas –véase Madrugada de Viernes Santo en Orduña, Viernes Santo en Castilla (en la imagen arriba a la derecha) y Por los muertos-.

Asimismo, antes de conocer a Pissarro en 1895 y optar finalmente por vincular el resto de su obra a sus principios estéticos y técnicos, De Regoyos coqueteó con las corrientes neoimpresionistas, como demuestran sus obras Mercado, Compostela, de 1892; Danza en la playa (La Concha), de 1882; y en Las redes, de 1893, en las que es indudable la huella del puntillismo de Seurat y Signac –artífices de las teorías del color-.

De cualquier forma, De Regoyos terminó asimilando el impresionismo como corriente de cabecera, tal y como demuestra la cantidad de obras adscritas a ella que pueden verse en la exposición. No es complicado, por tanto, encontrar referencias a pinturas de quienes consideró sus maestros y cuyos lienzos a buen seguro debió conocer.
El recurso del camino cortado puede observarse en Calle de Durango, de 1907, y el del rojo intenso para captar la atención del espectador en Almendros en flor, en el que versiona, quizá, Amapolas en Argenteuil de Monet, a quien también parece citar en Deshielo y humo, de 1902; obra en la que los almiares remiten a los que tan obsesivamente pintó el artista francés.

En sus trabajos es posible encontrar una paleta muy colorista , otra de las claves del impresionismo, de la misma forma que deja patente su interés por captar la fugacidad de la luz, ya sea en un paisaje o en una escena de playa. No renuncia tampoco el pintor español a experimentar con el desnudo en diálogo con la naturaleza, como demuestra en El baño en Rentería, de 1900.

Si bien, pese a que estos detalles, y otros, lo convierten en impresionista, la pincelada de De Regoyos es más contenida y sus impresiones de la naturaleza menos espontáneas y más estructuradas. Así se percibe en su obra final, en la que figuran trabajos como Fin de mercado en Dax o Estación de las Arenas, en los que los campos de color sustituyen a la pincelada ligera.

Artista, pues, adelantado a la sociedad de su tiempo, que viajó mucho y se codeó con intelectuales destacados, De Regoyos asumió con acierto el impresionismo sin obviar los principios de sus contemporáneos neoimpresionistas.

Información sobre la exposición:

Lugar: Museo Thyssen.

Fechas: del 18 de febrero al 1 de junio.

Horario: martes a viernes de 10:00 a 19:00 horas / sábados de 10:00 a 21:00 horas / domingos de 10:00 a 19:00 horas.

Entrada: 9 euros.

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