Viernes 28 de febrero de 2014
Mark Knopfler, seguramente el más virtuoso guitarrista del rock, con J.J. Cale, Eric Clapton y Jimmy Hendrix, el autor de una de las mejores y más magistrales composiciones guitarrísticas del pop: “Sultan of swing”, además de “Local Hero”, “a shot of glory” y tantas y tantas otras, el líder de Dire Strait, un conjunto iniguanable, el genio de la guitarra eléctrica, el mejor músico contemporáneo para muchos.
Knopfler se acercó un día a un recital de Paco de Lucía. Y se quedó extasiado. Al terminar el concierto, declaró y reconoció, que después de escuchar cómo manejaba el gaditano sus delgados dedos sobre las seis cuerdas de la guitarra, tenía que reconocer que era el mejor. Que era imposible superarle. Y es que la guitarra es un instrumento español. Luego le endilgaron electrodos, altavoces, potencia. Pero los ancestros estaban y están en España. “Después de escuchar a Paco de Lucía-dijo- reconozco que no se tocar la guitarra”.
Y el propio Joaquín Rodrigo, tras escuchar la interpretación del concierto de Aranjuez, se acercó a Paco de Lucia emocionado y llorando para confesarle que jamás había nadie interpretado su obra como él.
Muchas generaciones han considerado a Knopfler como el mejor guitarrista de todos los tiempos. Pero nadie ha sido capaz de manejar la guitarra, el alma desparramada, el espíritu musical, el corazón encogido, como Paco de Lucía.
Y se ha ido. Al borde del mar. Como si estuviera en Cádiz. La guitarra de sombrero, la poesía en el alma y la sencillez y el genio entre las venas. Este viernes se ha despedido en Madrid. En Cádiz se formarán tumultos entre dos aguas. España, el mundo entero ha perdido a un genio. Nos queda su música y su excepcional arte. Para siempre.
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