Opinión

Líbano respira

Domingo 11 de mayo de 2008
La retirada de los milicianos de Hezbolá de la capital libanesa, Beirut, concede una tregua momentánea a la castigada sociedad civil, pero da la impresión de que semejante tregua no es sino un descanso que han decidido tomarse los terroristas proiraníes. En un país sin gobierno desde el pasado año, Hezbolá hace y deshace a su antojo. Es sabido que el grupo terrorista amparado por Siria es algo más que una banda de fanáticos. Sus milicias están muy bien armadas y adiestradas, haciendo gala, además, de una disciplina militar digna de cualquier ejército potente. Cuentan también con una extensa red de servicios sociales, desde escuelas y dispensarios hasta una red de becas y subsidios que funcionan con una aceptable solvencia. En muchos aspectos, ha ocupado el lugar de un estado empobrecido y fatigado de tanto vigilar a su vecino sirio, tan proclive a intervenir en la antigua Fenicia.

Israel, en cambio, contempla estos acontecimientos desde una prudente distancia. No en vano, su última intervención en territorio libanés tuvo como objeto castigar a Hezbolá, quien hostigaba permanentemente a las ciudades del norte de Israel desde sus bases del sur del Líbano. Hace tiempo que las relaciones entre Israel y Jordania, por ejemplo, son correctas. No fraternales, pero sí aceptablemente llevaderas; lo justo al menos para dos países que se han dado cuenta de las ventajas de la paz frente a la confrontación permanente. Es el mismo caso de Egipto, sin ir más lejos. Y algo así desearía Tel Aviv con Beirut –y viceversa-, pero tal cosa a día de hoy se antoja imposible. Sobre todo, porque Siria e Irán no lo consentirían. Todo el interés que muestran por Líbano estriba en su importancia geoestratégica cara a desestabilizar a Israel. Nada más. Los políticos libaneses contrarios a Siria corren serio peligro de muerte, y eso pasa factura. Así, Hezbolá tiene el camino expedito. Y a propósito, por si alguien lo ha olvidado, hay un contingente militar internacional allí destacado, cuya misión estos días ha quedado en entredicho ¿Qué utilidad tiene mantener tropas cuya única misión parece la de contemplar impasibles cómo la población civil libanesa sufre las consecuencias del proceder de Hezbolá? Ojalá alguien lo explique.

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