Opinión

El Sambódromo europeo

José Antonio Ruiz | Viernes 07 de marzo de 2014
Vallas anti trepa en Ceuta y Melilla, a los pies del Gurugú, cerca del Barranco del Lobo, allí donde según la copla «hay una fuente que mana sangre de los españoles que murieron por España».

Trepas a mansalva en Bruselas y Estrasburgo.Los parias soñamos con el bote de Euromillones. Los elefantes se abren paso con la trompaentre los cipreses del cementerio delibesiano,camino al obsceno reparto de puestos que se avecina, vecina. ¡Todo por la patria!

Más de 40.000 aspirantes, incluidos objetores de conciencia, se disputarán 2.000 plazas en el Ejército de salvación nacional. ¡Cuerpo a tierra! Puto país el nuestro, que le niega a sus paisanos una oportunidad-¡Colócanos a todos, Felipe!- y los aboca a jugar a los soldaditos de plomo.

No sabe Elena, vida mía, lo que le espera. En Río, cada escuela elige su banda sonora para desfilar por el Sambódromo de Marquês de Sapucaí. En el canódromo de Ferraz, la Valenciano, mujer de gustos más convencionales que La chica de Ipanema, ha elegido a Rocío Jurado como banda sonora, alegando que es más pegadiza que la bossa nova: «Se nos rompió el amor, de tanto usarlo».

En el cortijo pepero de Génova, entretanto, Cañete, de Guindos y el resto de la murga de currelantes, dan por cumplido su periodo de pasantía con Mariano, y ahora se disponen a amortizarlo, pues consideran que ya han hecho suficientemente el número primo, y toca hacerse con un puestazo de mil pares para echar el resto hasta que llegue la hora de echarle alpiste a las palomas del Retiro.

El que todavía no se sabe exactamente dónde va y qué pretende –aunque es seguro que ambiciona algo-, es Alberto Ruiz-Gallardón, que se ha cuidado muy mucho en sobreactuar a la hora de postular a Ana Botella como la mejor candidata posible a la mastaba de Cibeles.Ya está tardando en mover ficha la aguerrida condesa de Bombay, Esperanza.

Cuarenta y seis años han pasado desde que Julio Iglesias ganara el Festival de la canción de Benidorm. Pero a pesar del tiempo transcurrido, La vida sigue igual: «Unos que vienen y otros que se van…».

Está por ver dónde va Almunia, que aunque tropieza más que Jennifer Laurence en la alfombra roja de los Oscar, fue de los primeros listos que vio venir el chollo europeo, y se lo montó como un rajá. Comprendo que el implante de barba esté haciendo furor en New York.

En la falocracia francesa parece que no pensaran en otra cosa que en la cosa, los muy obsesivos, que viven encaramados al pararrayos de la torre Eiffel, a cuenta del cotilleo permanente, ahora con la oreja puesta en las conversaciones privadas de Sarkozy.

No es de extrañar que un sondeo de Le Parisien haya vuelto a reflejar que el ex director gerente del FMI, Strauss-Kahn, es el preferido de los franceses (y de las francesas, que diría mi Leire Pajín) para convertirse en presidente de la República. Elíseo, cuestión de pichabravas, cintas de vídeo y grabaciones de radiocasete.

A Toñy Salazar, ex Azúcar Moreno, hermana de Los Chunguitos, se le sale una teta, a lo Sabrina, en el programa Tú teta me suena. ¡Dígame! De pronto la ubre se desparrama, bailonga como el flan Dull, y nos coge desprevenidos, repantigados en los sofases frente al televisor, incapaces de reaccionar con reflejos suficientes para evitar el impacto mortal del pezón. ¡El busto es mío, señora!

España no es lo que parece: Gravedad Cero, 2 años de esclavitud, y eso sin contar los que pasamos durante el Septenato Za-patético, la gobernación del tío del bigote y la de los Hombres G:González y Guerra.

Es más que probable que el sueco Stieg Larsson se inspirase en la comisaria europea de Interior, la sueca Cecilia Malmström, cuando escribió La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.

Nada que ver con las suecas de Torremolinos que ponían verracos a Pajares, Esteso, López Vázquez, Landa y Sazatornil. La señora tiene dos problemas. Del primero no tiene culpa la pobre: no es precisamente Sofía Vergara; del segundo, sí, puesle sucede lo que a muchos salvapatriasmetomentodo: que son unos bocas y tocan de oído, aunque estudiara en Barcelona.

La chorla, fenómeno viral, va de progre, y ha puesto a parir del tricornio a la Guardia Civil tras la muerte de 15 subsaharianos ahogados en la playa del Tarajal, cuyo esclarecimiento –una cosa no excluye a la otra- sigue siendo una asignatura pendiente, por más que se empeñeJorge en silbar para otra rama como un jilguero del Cáucaso.

Así que luego pasa lo que pasa, cuando una servidora está mal aconsejada, en este caso por Anna Terrón, exsecretaria de Estado de Inmigración por el PSC con Zapatero, a la que se le ha notado un huevo que nunca ha tragado al ministro de Interior, para una vez que acierta el pobre: «Si no te gustan las concertinas, dame una alternativa» y 45 millones de euros para reforzar los perímetros fronterizos.

Deliberadamente dema-gogo. El día que se produzca un salto masivo de inmigrantes en Melilla, o asistamos al sexagésimo desembarco en Lampedusa, españoles e italianosdebiéramos presentarnos en Bruselas y Estrasburgo con autobuses del IMSERSO llenos hasta la baca de inmigrantes y cayucos, y ocupar los despachos de sus señorías los eurodiputados.

Las simplificaciones obscenas que ofenden a la inteligencia retratan al predicador. Doctrina del mínimo común denominador: los mensajes propagandísticos, cuanto más primarios, mejor, como quiera que si te entiende el más cenutrio, da por hecho que te entenderán todos los demás.

Pongamos por caso que este cronista (que ni es pro-ruso ni nacionalista ucraniano) se pusiera estupendo sugiriendo a los ucranianos de Crimea que quieren divorciarse de Ucrania yuniverso a Rusia en barraganía, que en lugar de dinamitar el país organizando un referéndum de sometimiento voluntario a la Madre patria, se empadronaran directamente en Moscú.Ya puestos, Putin no merece menos que Obama el Nobel de la Paz.

Visto que no es tan sencillo que el País Vasco se anexione Navarra sin una tomatina como la de Buñol, ni que Catalonia, salsa tártara, pueda ser Crimeasin una guerra de secesión, a Arturo y sus secuaces sólo les queda la salida de pedir asilo diplomático en Kosovo o largarse a Sebastopol.

Nadie muere ya por la patria. Europa es un gigantesco sanatorio de pensionistas que lo único que ambicionan es tomar las aguas termales en el balneario de Vichy y pasar la tarde del sábado jugando al bingo en el Canoe, frente al Bernabéu.

Ninguna causa merece una guerra, salvo una mirada tuya, princesa.

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