Los Lunes de El Imparcial

Guillermo Saccomanno: Cámara Gesell

RESEÑA

Domingo 09 de marzo de 2014
Guillermo Saccomanno: Cámara Gesell. Seix Barral. Barcelona, 2013. 624 páginas. 23 €

Cada cierto tiempo y en distintos formatos vuelve a asomarse una propuesta de relato de la sociedad reducida a una ciudad pequeña, series tipo Twin Peaks o un Springfield sin censura, crudo, como medio para resaltar y amplificar un abanico de personajes, por lo general todos corruptos, en el sentido que ninguno escapa a las interpretaciones de las palabras violencia, crueldad, decadencia. Villa Gesell vendría a ser el escenario para Guillermo Saccomanno, balneario que conoce bien, puesto que vive allí hace más de veinte años. Este autor nacido en 1948, en Mataderos, Buenos Aires, responsable de más de una decena de libros, ha obtenido diversos e importantes premios, ahora el último con este título, el prestigioso Hammett de novela.

Sería bueno anticipar qué es una Cámara Gesell. El sicólogo y pediatra estadounidense Arnold Gesell la creó como un medio para observar el comportamiento de los niños sin que su presencia alterara las conductas a analizar. Es aquella que se suele ver en las series o películas policiales, aquel cristal tras el que se puede ver a los sospechosos, sin que ellos sepan que los están mirando. Da esa sensación cuando se lee la novela: los narradores observan y relatan sin que el objeto de la narración se entere o se dé por aludido. Tal vez a partir de esto se abra la idea del desarrollo de un lenguaje coloquial, propio de la “tribu” de La Villa. Claro, crudo, donde se comentan crímenes, suicidios, infidelidades, ajustes de cuentas. En palabras del autor: “El rumor, junto con el adulterio, son los deportes favoritos de cualquier pueblo”.

En sus más de seiscientas páginas, esta novela transcurre en el tiempo donde no hay veraneantes -quienes llegan al balneario buscando una promesa de paz, tranquilidad, felicidad-, es decir, entre marzo y diciembre, en el hemisferio sur del planeta. El contraste entre la temporada estival y el año corriente -en un pueblo donde los militares solían esconder muertos- deja en evidencia la inestabilidad de la supuesta armonía de la playa, de un pueblo que se parece más al Infierno de Dante que a cualquier idea de paraíso.

La historia, los elementos narrativos, la estructura, y esta prosa limpia y dura hace que sea un verdadero gusto leer a Saccomanno. Un texto contemporáneo, moral, desarrollado con talento, fuerza, con el esfuerzo de quien se sumerge a ver bajo el agua, a mantener los ojos abiertos en la noche. Responsabilidad, estómago, calidad literaria y madurez, tal vez sean las palabras indicadas para describir esta entrega del autor. Cámara Gesell es de lo mejor que he leído últimamente.

Por Gabriel Zanetti

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