José María Lara | Lunes 12 de mayo de 2008
Enhorabuena al Atlético, por la Champions; al Villarreal, por el subcampeonato y al Getafe, por mentenerse en primera. Por fin, once años después, los colchoneros vuelven a la máxima competición continental. Ahora, tras haber cumplido el principal objetivo de la temporada, llega el momento de tomar decisiones. La continuidad del técnico está en entredicho y el mismo Javier Aguirre ha sido críptico a la hora de responder sobre su permanencia en el club : "Contestaré a esa pregunta después de que acabe la temporada"...
Puesto que la temporada acaba la semana que viene, no hay más remedio que mojarse. El mejicano tiene una claúsula de renovación automática si clasifica al equipo en Europa ( entre los seis primeros) , lo que ya ha conseguido. Pero dentro y fuera del club hay muchos partidarios de despedirle. Como Capello, Aguirre juega con dos medios defensivos. Como a Capello, se le echaría tras haber cumplido sus objetivos, y al igual que sucedía con el italiano, la tosquedad del juego del equipo, su fealdad deportiva, es el principal argumento en contra.
Yo me mojo. Para participar en la Champions, el Atlético necesita un gran medio de ataque, capaz de generar ocasiones de calidad. En su plantilla no hay un Guti, un Riquelme, un Iniesta, un Kaká, un Lampard, un Ballac, un Gerrard o un Cesc. Y no lo hay porque el señor Aguirre no lo ha querido así. No es importante en su sistema. No tener un gran medio de ataque y jugar un sistema diferente al de los grandes de Europa, son motivos deportivos suficientes para que el club se plantee indemnizarle. Resulta más caro gastarse casi ochenta millones en fichajes, como este verano, para caer en todas las competiciones con un juego ramplón y feo, que no se parece en nada al de los equipos de Champions. El señor Gil Marín tiene en sus manos la patata caliente.
Todo lo que queda por saber de la liga, se concentra en los tres partidos del descenso. El Recre- Valladolid , enfrentamiento directo; el Mallorca-Zaragoza y el Osasuna-Racing. De la combinación de esos tres encuentros saldrá el tercer descendido, y además, la sexta plaza que da acceso a la UEFA, entre Racing y Mallorca. Por lo demás, el Valencia respira hondo, y el Barcelona se despide en caída libre, con un Rijkaard derrochando bonhomía, y una sensación de perplejidad en el aficionado : ¿ Cómo una plantilla semejante puede hacer tan triste papel ? Hay una dolencia moral en el Barça, una presión excesiva, una tensión que acaba haciendo más débil al equipo. ¿ Será por que es "Mes que un club" ? Quizá ser més, en lo deportivo, acabe siendo menos.
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