Opinión

La UE se cubre de gloria

Javier Cámara | Jueves 20 de marzo de 2014
Varios asuntos nos traen a las tertulias mentar a la UE y ninguno de ellos es para bien. Por un lado el “papelón” que está haciendo en el conflicto de Crimea, después de ponerse de perfil en el de la revolución callejera de Ucrania. Igualmente suena, y tampoco se le dedican piropos, la comisaria de Interior Cecilia Malmström, que haciendo honor a sus orígenes se “hace la sueca” cuando le recuerdan que para afrontar la presión migratoria que sufre España se necesita coordinación en su departamento y dinero. Mientras, unas elecciones europeas a la vista.

A nadie se le escapa que el presidente Vladimir Putin le ha comido la tostada a toda la comunidad internacional, empezando por la UE (por proximidad) y continuando con EEUU (por peso específico), con la anexión de Crimea a Rusia de forma unilateral. Ridículo espantoso el de una diplomacia europea que ve con buenos ojos sólo aquello que le interesa.

Nos estamos acostumbrando peligrosamente a ver cómo se acepta e, incluso, apoya determinados movimientos callejeros que, después de revueltas, algunos muertos y muchos telediarios son capaces de derrocar gobiernos que no gustan, pero que son democráticos. La UE ha mirado para otro lado cuando el que tiene un problema de sublevación en las calles es un miembro de los Hermanos Musulmanes o un prorruso, aunque se hayan ganado su cargo de presidente en las urnas.

Así, ¿qué legitimidad tiene la UE para censurar un proceso de anexión unilateral en Crimea (desde muchos puntos de vista ilegal) cuando se aceptó en su momento el de independencia de Kosovo (también unilateral y también de dudosa legalidad)? ¿Es que Yugoslavia es menos que Ucrania?

Por otra parte, sorprende ver qué ligero tiene Cecilia Malmström el gatillo acusador a la hora de valorar las acciones que se toman frente a las oleadas de inmigrantes en su afán por alcanzar el bienestar de Europa. En Suecia o, no tan lejos, en Bruselas, puede sonar a chino que haya más de 80.000 personas esperando a saltar una valla, pero aquí en España es un problema que cuesta vida sobre el que la comisaria de Interior se permite el lujo de reprochar y amonestar sin aportar solución alguna.

Las pelotas de goma son políticamente incorrectas, es verdad, pero se han dejado de usar tras las críticas de una oposición interesada en sacar tajada de un problema que es de todos y los “consejos” de la señora Malmström. El resultado es que casi 500 inmigrantes subsaharianos de los 80.000 que se esconden y malviven en ese monte con nombre de chiste saltan una valla custodiada por cuatro guardias civiles sin más medios que el propio alambrado.

Por cierto, si la oposición pide la dimisión del director general de la Guardia Civil porque dijo que no se habían usado pelotas de goma, cuando así fue, ¿se debería aplicar la misma medicina al que se inventó que los 15 subsaharianos de Ceuta murieron tiroteados?

Mientras, un Centro de Internamiento Temporal de Inmigrantes con capacidad para 400 personas se satura con 2000 y la UE no responde a las peticiones, ya oficiales, de ayuda que le ha hecho el Gobierno de España.

Y digo yo: ¿Así qué importancia quieren que se le dé a unas elecciones que la ciudadanía, por más que nos digan que Europa influye cada vez más en las decisiones que se toman en nuestro país, ve que sólo importan a los partidos de siempre y que sólo quieren más despachos en Bruselas?

Una elecciones de perfil bajo, como siempre, que sirven de experimento para otras “pseudoformaciones” que quieren probar suerte y ver si les cae el chollo de pisar las alfombras de Europa. Unas elecciones que, de momento, en ausencia de campaña mantiene al electorado poco o nada interesado.

Y no hay campaña porque el PSOE no tiene con quién meterse, no tiene diana, no sabe a quién dirigir sus críticas hasta que el PP desvele el secreto más importante por conocer. Pero ese es otro tema.

TEMAS RELACIONADOS: